Majestuoso testimonio de un poder agostado

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lunes, 15 de abril de 2013

Venezuela entra en un limbo político



El resultado de las elecciones consagra la fractura del país y el fin del proyecto hegemónico chavista.





LUIS PRADOS Caracas 

Venezuela ha entrado este lunes en un limbo político. La contestada victoria del candidato chavista Nicolás Maduro sobre el candidato opositor, Henrique Capriles, por menos de 300.000 votos, según los datos oficiales del controvertido Consejo Nacional Electoral (CNE), consagra la división de los venezolanos en dos mitades y pone fin al proyecto hegemónico de la Revolución Bolivariana. Maduro, el gran derrotado moral de estas elecciones, iba a ser proclamado a primeras horas de la tarde del lunes presidente electo por el CNE, una decisión considerada precipitada e ilegal por algunos expertos. En cualquier caso, al heredero de Hugo Chávez le será muy difícil gobernar con una oposición fortalecida, que no reconoce su triunfo hasta que se recuenten todos los votos, y con su propio liderazgo cuestionado en el interior del chavismo.
El CNE informó en la mañana del lunes de los últimos datos de las elecciones con el 99,17% de los votos escrutados. La ventaja de Maduro sube al 1,7%, con 7.559.349 votos a su favor (55,756%) frente a 7.296.876 (48,98%) de Capriles. Una mínima diferencia que aún podría reducirse cuando se cuenten los votos de los 100.000 venezolanos que viven en el extranjero. Vicente Díaz, el único miembro no chavista de los cinco rectores del CNE pidió una auditoría de las actas electorales sobre la que aún falta una decisión del tribunal electoral. La ley permite que se revisen el 54% de los votos, medida a la que Maduro no se opuso en la noche electoral.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, manifestó el lunes su apoyo al "recuento completo" de los votos y ofreció la ayuda del organismo para llevarlo a cabo.
La reclamación opositora basada en más de 3.000 irregularidades acreditadas siembra de dudas el futuro inmediato del país. Capriles insistió en su cuenta de Twiiter en que Venezuela tiene un "presidente ilegitimo" y que anunciará al país las medidas a tomar a lo largo del día. Estaba previsto que el nuevo presidente jurase su cargo ante la Asamblea Nacional el próximo día 19.. "El recuento de los votos puede llevar semanas y más que dar un vuelco al resultado reducirá aún más la diferencia entre los dos candidatos. Lo probable es que acabe en una impugnación ante el Tribunal Supremo", opina el analista Manuel Felipe Sierra. El último candidato que no reconoció un resultado fue Rómulo Betancourt , uno de los padres de la democracia venezolana, en 1958 cuando la caída de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.
Mayor incertidumbre genera la capacidad de Maduro para gobernar en estas condiciones un país que además atraviesa una complicadísima situación económica. "No podrá gobernar como si no hubiera pasado nada contra la mitad del país. Tiene que entablar un diálogo urgente con la oposición y abrirse a la inversión privada. Es un presidente muy débil y debe dar un cambio radical. Aferrarse al radicalismo sería un desastre", afirma Armando Durán, excanciller y antiguo embajador en España.
Las caras de decepción entre los seguidores de Maduro eran patentes cuando la noche del domingo salió a celebrar en el Palacio de Miraflores una victoria mínima y discutida. La sensación de derrota entre los chavistas es indisimulable y ya han empezado a producirse movimientos internos que cuestionan su liderazgo. Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), ha dicho que los resultados obligan a una profunda autocrítica y ha señalado, tal vez sin querer, en su cuenta de Twitter uno de los éxitos de Capriles al lamentar que algunos chavistas se dejaran seducir "por la derecha perversa". Buena parte de los casi 700.000 sufragios más logrados ahora por Capriles respecto de las elecciones del pasado 7 de octubre se deben al trasvase de votos de sectores pobres a su candidatura.
"En cuatro meses Maduro ha perdido casi millón y medio de votos. Ha muerto el proyecto hegemónico bolivariano y la posibilidad de un chavismo sin Chávez está herida de muerte", afirma César Miguel Rondón, conductor del programa de radio de mayor audiencia del país. "Los chavistas apostaron todo en la campaña a la deificación de Chávez y fallaron. Esa era su fuerza y su gran debilidad. Maduro actuó como el médium de una sesión de espiritismo nacional que fracasó", añade Manuel Felipe Sierra.
"El hijo del Cristo de los pobres", como bautizó la propaganda oficial a su candidato, disfrutaba hace un mes de una ventaja de cerca de 20 puntos sobre Capriles, según las encuestas. Con el abuso inmisericorde de los recursos del Estado a su favor y el dominio absoluto de la radio y televisión pública, incluidas las dos jornadas de reflexión, parecía que el trabajo estaba hecho. Sin embargo, Maduro ganó el domingo oficialmente por solo el 1,5% de los votos y perdió más de 600.000 en comparación con los obtenidos por un Chávez ya gravemente enfermo en los comicios de octubre.
La victoria moral de Capriles, lograda en tan solo 10 días de campaña, refuerza su liderazgo de la oposición de una manera indiscutida y abre definitivamente una nueva página en la historia política de Venezuela.

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