Majestuoso testimonio de un poder agostado

Majestuoso testimonio de un poder agostado

sábado, 7 de septiembre de 2013

Siria divide al mundo como nunca desde la Guerra Fría


Por Martín Rodríguez Yebra | LA NACION






Putin, Obama y Rousseff, en una inusual sonrisa compartida. Foto: AP 


SAN PETERSBURGO.- No hubo acuerdo posible. La cumbre de presidentes del G-20 terminó ayer con una drástica división entre las grandes potencias, propia de la Guerra Fría, respecto de cómo debe actuar el mundo ante los ataques con armas químicas denunciados en Siria .

Con visibles ojeras y voz cansina, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama , habló ante la prensa para ratificar su inamovible decisión de ordenar una acción militar contra el régimen de Bashar al-Assad, pese a la resistencia de Rusia, China, Alemania, la Unión Europea y los principales países emergentes.
Anunció que el martes próximo hablará al mundo desde la Casa Blanca, una vez que el Congreso norteamericano debata la autorización que solicitó la semana pasada para lanzar una ofensiva "contundente y limitada en el tiempo" contra Siria.
Un rato antes el anfitrión, Vladimir Putin, había sido terminante en su oposición al plan del presidente norteamericano: "¿Quiere saber si ayudaremos a Siria? Lo haremos, igual que lo hacemos actualmente", advirtió ante un enjambre de periodistas de todo el mundo.
Obama y Putin , en el momento de mayor tensión entre ellos, dialogaron en los márgenes de la cumbre, sin acercar posiciones.
"Él no está de acuerdo conmigo y yo no estoy de acuerdo con él, pero hay un diálogo y eso es importante", destacó el presidente ruso. El líder demócrata también intentó rescatar el valor del contacto con su principal antagonista en la cumbre. " No esperábamos coincidencias ", admitió.
La discusión sobre Siria acaparó la cumbre convocada en las costas del Báltico para analizar el estado de la economía internacional. Anteanoche, en la cena de los presidentes, se abrió un debate oficial fuera del programa original para conocer las posturas de los países que engloban el 90% del PBI mundial y dos terceras partes de su población. Más de 20 presidentes y jefes de gobierno discutieron sin testigos.
Rusia y China encabezaron el rechazo a una represalia decidida por Estados Unidos, sin el amparo de las Naciones Unidas. Se alistaron en ese grupo, con marcados matices, Alemania, la India, Indonesia, Sudáfrica, Brasil y la Argentina.
Obama celebró el respaldo de su principal aliado en el plan bélico contra Al-Assad, el presidente de Francia, François Hollande. El premier británico, David Cameron, también se expresó en favor del ataque, aunque está atado de pies y manos después de la derrota en el Parlamento la semana pasada. Los aliados norteamericanos de la región en conflicto, Turquía y Arabia Saudita, sostuvieron su postura en favor de la operación militar urgente.
En los espacios libres que dejó el debate económico, Obama buscó acercarse a jefes de gobierno a los que podía arrancar alguna clase de apoyo. Lo consiguió a medias con el español Mariano Rajoy y el italiano Enrico Letta. Aunque se opusieron desde un principio a un ataque sin el visto bueno de la ONU, ayer firmaron un comunicado en el que expresan su respaldo "a los esfuerzos llevados a cabo por Estados Unidos y otros países para reafirmar la prohibición del uso de armas químicas".
El comunicado, firmado por 11 países, llama a tomar una medida "contundente" en Siria, pero no habla específicamente de una intervención militar. Obama no consiguió que se sumara la canciller alemana, Angela Merkel, pese a haber conversado varias veces. Merkel, en cambio, influyó sobre la posición de la Comisión Europea contraria a un ataque.


Hollande y Merkel, los dos motores de la UE, están enfrentados por el plan de EE.UU. 
Obama y Merkel en la cumbre del G20. Foto: AFP 

Obama presentó ese texto como una evidencia de que la mayoría de las potencias cree en la versión de que se usaron armas químicas en Siria y que fue el régimen de Al-Assad el que ordenó la masacre.
"A mí me gustaría que actuara la ONU. Pero si la comunidad internacional está paralizada ante una violación tan flagrante de la prohibición a usar armas químicas, si se usa el Consejo de Seguridad como una barrera para impedir que se cumpla la legalidad internacional, hay que encontrar otra forma de actuar", afirmó.
Acusaba así a Rusia y a China, dos de los cinco países con poder de veto en el máximo órgano ejecutivo de la ONU, por su bloqueo a una represalia multilateral contra Al-Assad.
El líder chino, Xi Jinping, cristalizó su posición antes de abandonar Rusia, al declarar que "no existen evidencias" de que Al-Assad sea responsable de una matanza con armas químicas. "Una solución política es la única opción correcta para la crisis siria", enfatizó.
Obama reiteró una y otra vez que su gobierno "no fabricó" las pruebas contra Damasco y que "1400 personas fueron gaseadas, entre ellas más de 400 niños". Transmitió frustración por el camino en el que decidió embarcarse, pese a ser premio Nobel de la Paz y haberse destacado como un opositor a la guerra de Irak. "Sé que fui elegido para terminar la guerra. Pero hay momentos que no actuar es enviar un mensaje de que se puede cometer un crimen contra la humanidad sin recibir ningún castigo", se justificó.
La noche anterior, en el debate presidencial, todos ratificaron la idea con la que habían aterrizado en Rusia. Ante ellos, expuso primero el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que pidió tiempo para analizar los informes sobre los ataques con armas químicas que están elaborando expertos internacionales enviados a la zona de guerra. Obama aceptó la relevancia de esos datos, pero insistió en que sus pruebas son "contundentes e indubitables".
Las preguntas de los periodistas norteamericanos lo incomodaron. Se negó a responder qué hará si el Congreso rechaza su plan de ataque. Luego se tomó varios segundos antes de explicar qué garantía tiene de que Al-Assad no multiplicará el uso de armas químicas si resulta agredido. "Es posible, pero no sería inteligente de su parte", advirtió.. 

Piden revisar el fallo de la Cámara



Presentaciones de bonistas que entraron en el canje y del país.


Por Silvia Pisani  | LA NACION



WASHINGTON.- Porque "viola normas constitucionales"; porque, por momentos, parece "deliberadamente ciego" y porque está llamado a provocar "daños irreparables por 65.000 millones de dólares" en beneficio de "especuladores" que compraron "bonos por valor de 428" millones y a afectar la credibilidad futura del sistema financiero internacional.
Con esos argumentos, entre otros, llegó anoche a la justicia norteamericana el primer pedido de revisión de la lapidaria resolución que, el 23 de agosto pasado, ratificó en su totalidad el fallo inicial del juez Thomas Griesa en favor de los llamados "fondos buitre" y que, según dijo en su momento la defensa argentina, el país "no piensa acatar".
El pedido de revisión fue firmado por los bonistas que sí aceptaron el canje (los llamados Exchange Bondholders - EBG) y que defienden la posición del país porque, de prosperar el fallo en favor de los "buitres", sus intereses se verían afectados ya que podrían ser embargados fondos destinados a pagarles.
Anoche también se esperaba la llegada a la Justicia norteamericana de un recurso de similar intención del gobierno argentino.
Pero si bien los bonistas defienden en este caso no otra cosa que la continuidad de los pagos que, por intereses, reciben del Estado nacional, lo hacen, en todo caso, en línea con argumentos a los que apela la Argentina.
Por caso, aseguran que, de prosperar el criterio exhibido por el juez Thomas Griesa y ratificado por la Cámara de Apelaciones de Nueva York, se abriría paso a "consecuencias devastadoras por la economía global y para el sistema de reestructuración de deuda soberana".
Un argumento similar expuso en su momento el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuando intentó presentar un recurso en contra de la demanda de los "buitres", opción de la que desistió luego de que Estados Unidos le retirara su apoyo para hacerlo.
Con eso, insisten por la vía de que lo que está en juego es mucho más que el futuro de la deuda argentina, algo que la Cámara ya desestimó.
Son pocas las apuestas en el foro local en favor de que el pedido de revisión prospere. Pero de lo que sí hay certeza es de que, con eso, la defensa argentina gana tiempo.
Previsiblemente, la Cámara tiene ahora, por lo menos, hasta fines de mes para dar una respuesta y todo eso incide en los plazos procesales de eventuales futuras etapas.
Firmado por los abogados Sean O'Shea y David Boies, el escrito sostiene que el fallo de la Corte peca, por momentos, de una "formalidad que roza la ceguera voluntaria".
El reproche apunta a la defensa que hace el fallo de los contratos de "especuladores" que compraron bonos por valor de 428 millones de dólares en perjuicio de quienes, por su buena fe, podrían verse afectados "en forma irreparable" en más de 65.000 millones. Sostiene, además, que es "violatorio" de normas constitucionales de los Estados Unidos porque afecta la "propiedad indiscutible" de los integrantes del EBG sin darles "compensación alguna".
El pedido de revisión aspira al difícil objetivo de lograr un "en banc", tal como se llama al proceso por el que los trece jueces de la Corte revisan un fallo producido, en este caso, por sólo tres de ellos. Los antecedentes indican que son muy pocos los recursos de ese tipo que se otorgan.
Si el recurso no prospera, la carta procesal más firme que le quedará al país será la de la Corte Suprema de los Estados Unidos. En esa instancia, se considera crucial lograr un -hasta ahora- incierto pronunciamiento del gobierno norteamericano en favor de la posición del país.
Todo es parte del proceso por la demanda abierta por los fondos NML Capital y Aurelius Capital, así como por una decena de inversores privados, entre ellos, argentinos.
El fallo, cuya revisión se solicita, condenó al país a pagar 1300 millones de dólares a los demandantes.
Pero la Argentina sostiene que eso abriría paso a una catarata de juicios para cuya atención "no alcanzarían ni siquiera" todas las reservas del Banco Central. "Si el fallo se ratifica, mi cliente no lo acatará", anticipó el abogado Jonathan Blackman ante los jueces, una afirmación que no fue bien recibida.. 

Cumbre del G-20: Cristina pidió leyes globales contra los fondos buitre

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Cumbre en Rusia: El G-20 rechaza el ataque a Siria, pero Obama no retrocede

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Repican las campanas por la paz en Medio Oriente y refuerzan la seguridad en Beirut

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viernes, 6 de septiembre de 2013

Lula pide que Rousseff diga “basta” a Estados Unidos por el espionaje



El expresidente brasileño opina que Obama debe pedir "humildemente perdón" a la presidenta.


JUAN ARIAS Río de Janeiro 



El expresidente brasileño Lula da Silva se ha echado abiertamente al ruedo de la pelea trabada entre Brasil y el Gobierno de Estados Unidos con motivo de las presuntas acciones de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), que alcanzaron incluso hasta la correspondencia personal de la presidenta Dilma Rousseff. Sin medias tinta, Lula ha sugerido a la presidenta que de un "basta" a Obama.
Según él, Estados Unidos está "amenazando la soberanía del mundo" y Obama "debe disculpas a la presidenta Dilma y a Brasil". Y añadió: "Creo que la respuesta estadounidense no puede ser vía diplomática, porque el espionaje no fue por la vía diplomática. El espionaje fue espionaje, entonces creo que cabe a Obama pedir humildemente perdón a la presidenta Dilma y a Brasil".
Estados Unidos, según el expresidente brasileño, "no fueron elegidos para actuar como "sheriff del mundo" y los americanos "pasaron el límite del respeto a la soberanía de los países". Y advirtió: "Si quieren saber algo de Dilma, que me lo pregunten a mí". A los brasileños que apoyan la acción americana los calificó de "perros callejeros", usando el epíteto que se solía dar a los brasileños acerca de su complejo de inferioridad frente al resto del mundo.
Lula acababa de tener un almuerzo con un grupo de dirigentes de su partido (PT) y como reflexionando con ellos dijo: "Nosotros que hemos pasado toda la vida luchando por la democracia, por la soberanía, no podemos admitir, bajo ningún pretexto, que un país intente grabar, copiar correos electrónicos, llamadas de teléfono de un país o de un presidente de la República, como hicieron con Dilma".

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 La verdad de todo, dijo Lula, es la siguiente: "Los americanos no soportan el hecho de que Brasil se haya convertido en un actor global. En el fondo, lo máximo que ellos aceptan es que Brasil continúe como subalterno, como ya lo fue".
Concluyó Lula su acalorada declaración defendiendo la creación de "más instituciones multilaterales" para disminuir la influencia americana o el papel del dólar en las financias internacionales. Acerca de si Dilma Rousseff debería anular la visita oficial ya programada para el 23 de octubre a EE UU, Lula no quiso opinar aunque dijo que esperaba que "Dilma dé unbasta democrático a Obama.
El presidente estadounidense, en su encuentro con Rousseff y con el presidente mexicano Peña Nieto en Rusia, durante el encuentro del G20, les prometió que su Gobierno trabajará con ambos países para "disipar las preocupaciones provocadas por las revelaciones de espionaje americana contra los dos países", según informaron fuentes de la Casa Blanca.
En Brasil, hasta el momento no se conocen informaciones sobre la conversación a puerta cerrada entre Obama y Dilma. 

EE UU toma medidas preventivas para proteger a su población en Oriente Medio



Washington desajola a su personal diplomático no esencial en Beirut y recomienda no viajar a la región.


CRISTINA F. PEREDA Washington 

El Gobierno de Estados Unidos ha ordenado la salida de Líbano de su personal diplomático no esencial y de sus familias, mientras contempla un ataque a Siria en respuesta por el uso de armas químicas por el régimen de Bachar El Asad. El Departamento de Estado también ha emitido varias advertencias a los ciudadanos estadounidenses que viajen a Turquía y Líbano, pidiéndoles que lo eviten "debido a las preocupaciones actuales por la seguridad".
El comunicado emitido por el Departamento de Estado asegura que ha retirado “el personal no esencial y sus familiares de la Embajada en Beirut debido a las posibles amenazas contra instalaciones y personal de la misión". Según el gobierno de EE UU, las autoridades libanesas no serían capaces de garantizar la protección de los ciudadanos y de los visitantes estadounidenses al país en el caso de que estallara la violencia.
Washington afirma además que "persiste el potencial de un estallido espontáneo de la violencia en Líbano" y advierte de que “el acceso a las fronteras, aeropuertos, autopistas y puertos puede interrumpirse con poco aviso, y ocurren en Líbano frecuentemente manifestaciones públicas que rápidamente pueden tornarse violentas”.

Washington afirma además que "persiste el potencial de un estallido espontáneo de la violencia en Líbano"

El presidente Obama regresa este viernes a Washington para continuar recabando apoyos entre los legisladores a la resolución de ataque a Siria. El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, ya ha presentado el texto para consideración en el pleno, por lo que la votación podría producirse en los próximos días. El lunes día 9 la Cámara de Representantes retoma la actividad y el martes Obama se dirigirá a la nación desde la Casa Blanca.
La decisión anunciada este viernes podría reflejar la preocupación de Washington por posibles actos de respuesta contra intereses estadounidenses, incluidos su personal e instalaciones diplomáticas, en represalia por un eventual ataque a Siria. La principal amenaza serían actos terroristas impulsados por Irán o Hezbolá en la región. "El conflicto en Siria ha derivado en numerosos incidentes en las regiones fronterizas entre Líbano y Siria y coincide con un creciente número de incidentes en todo el país", indica el comunicado.
El Departamento de Estado también ha alegado que, en el caso de producirse reacciones violentas a la intervención militar que estudia la Administración Obama, EE UU tendría problemas para mantener contacto con los ciudadanos desplazados en esa zona, así como proporcionarles cualquier servicio de emergencia.
Otro comunicado advirtió a los ciudadanos estadounidenses que visitan o viven en Turquía que el personal no esencial y las familias del consulado general en Adana, pueden salir del país "debido a amenazas contra instalaciones y personal estadounidense", pero el Departamento de Estado aún no ha emitido una orden al respecto. EE UU sí ha indicado a los ciudadanos que busquen salir del país que son "responsables" de organizar sus propios viajes y no hay planes para organizar vuelos contratados u otras evacuaciones” proporcionadas por el Gobierno. 

Obama logra el apoyo de la mitad del G20 para una respuesta “contundente” en Siria



Obama se dirigirá el martes a la nación en un intento de vencer la oposición del Congreso y de la mayoría de la población.


ANTONIO CAÑO Washington 

 Obama, durante la cumbre del G20. / J. SAMAD (AFP)

Barack Obama se vino de San Petesburgo con una declaración de diez países, entre ellos España, que apoyan una intervención militar de Estados Unidos en Siria como castigo por el uso de armas químicas, aún sin la autorización de la ONU. Los firmantes consideran que, una vez agotados los esfuerzos en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, “el mundo no puede esperar indefinidamente por un proceso fallido que solo puede conducir a aumentar el sufrimiento en Siria y la inestabilidad regional”.
El documento conjunto, que fue distribuido por la Casa Blanca, está respaldado, además de España, por Francia, el Reino Unido, Italia, Turquía, Japón, Corea del Sur, Arabia Saudí y Australia. Solo un par de ellos, Francia y Turquía, participaría de forma activa en la campaña militar. El Gobierno británico, que está dispuesto a hacerlo, no obtuvo autorización de su Parlamento. El resto son, en su mayor parte, potencias regionales cuyo principal valor es el respaldo político que su presencia en esta lista constituye para el presidente norteamericano. Entre los firmantes están todos los miembros del G-8, con excepción de Alemania y, por supuesto, de Rusia, aliado del régimen sirio y líder del frente de rechazo a la guerra.
Ese grupo de países entiende que el uso de armas químicas en Siria constituye un peligro para “la seguridad de la población de cualquier lugar” e incrementa el riesgo de “un uso continuado y la proliferación de ese tipo de armamento”. Por esa razón, han decidido “apoyar las medidas tomadas por EE UU y otros países para hacer cumplir la prohibición del uso de armas químicas”.
Este bloque de naciones comparte el criterio de que la solución final de la crisis de Siria ha de ser política, y pide a la ONU que acelere la presentación de su informe sobre el uso de armas químicas para que “el Consejo de Seguridad actúe acorde” con los resultados. Pero entiende que es necesaria “una fuerte respuesta internacional a esta grave violación de las normas y la conciencia del mundo, con el fin de enviar un mensaje de que esta clase de atrocidades no se pueden repetir jamás y de que aquellos que las perpetraron deben de responder por ello”.

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Con esta declaración, la posición de Obama en el ámbito internacional ha mejorado ligeramente. Ese conjunto de países no es representación de la comunidad internacional ni, por supuesto, tiene autoridad legal para dar vía libre a una intervención militar, pero el paso dado supone un balón de oxígeno para el presidente en un momento en que lo necesitaba desesperadamente.
Obama admitió este viernes en una rueda de prensa al término de la cumbre del G-20, que el fue elegido “para acabar guerras, no para empezarlas”, pero insistió en la necesidad de actuar en Siria ante la evidencia, según él incontestable, de que Bachar el Asad había utilizado armas químicas. “Son 1.400 personas gaseadas en Siria, más de 400 de ellos niños; eso son hechos, no los hemos inventado nosotros, no son excusas para una guerra”, manifestó el presidente.
Ni esas palabras ni su relativo éxito internacional le garantizan el apoyo que más precisa ahora: el del Congreso y el pueblo de EE UU. Con ese objetivo, Obama ha anunciado que se dirigirá a la nación el próximo martes en un discurso televisado. Será su último esfuerzo para conseguir un mayor consenso nacional antes de dar la orden de ataque.
Aunque se va produciendo una evolución favorable para la Casa Blanca, todavía solo un 42% de los norteamericanos comparte las razones de Obama para atacar Siria, según la encuesta de este viernes de la cadena NBC. La mayoría del país sigue sin encontrar motivos suficientes para volver a involucrarse en una operación militar en Oriente Próximo, de donde, tras la experiencia de Irak y Afganistán, confiaban en estar lejos durante mucho tiempo.
Ese estado de opinión es bipartidista, pero se refleja de forma más rotunda entre los republicanos en el Congreso. El senador John McCain, uno de los pocos que respalda la intervención, aunque la cree muy limitada, fue duramente criticado el jueves en una reunión por un público muy reacio a lo que entiende que es inmiscuirse en un conflicto civil en el que EE UU no se juega nada. El senador Jeff Sessions, que todavía no ha anunciado su voto, trató de dar explicaciones a miembros del Tea Party que consideran que el ataque del 21 de agosto fue ejecutado por Al Qaeda con pesticidas para provocar la implicación de EE UU en la guerra.
Casi un centenar de republicanos miembros de la Cámara de Representantes y 14 senadores de ese partido han anunciado ya su voto en contra de los planes militares de Obama. También algunos demócratas -25 en la Cámara y 5 en el Senado- se oponen. Con ese panorama, es muy dudoso que el Gobierno pudiera obtener hoy la aprobación solicitada al Congreso.
Eso dejaría a Obama ante la terrible disyuntiva de elegir entre atacar en contra de la opinión del Congreso o comerse todas las palabras pronunciadas hasta la fecha sobre el peligro que representa el uso de armas químicas. Este no es un sistema parlamentario y, por tanto, el presidente dispone de poderes que le permitirían ordenar un ataque bajo su responsabilidad, aunque existe un debate constitucional al respecto. Pero eso, indudablemente, sería un órdago de proporciones monumentales. Preguntado en San Petesburgo sobre si lo haría, Obama evitó dar una respuesta clara. Tampoco otros miembros de la Administración han sido precisos al respecto, lo que, a su vez, complica la votación en el Congreso porque algunos de sus miembros entienden que su opinión no será tenida finalmente en cuenta. 

Estados Unidos dice contar con el respaldo de nueve países para atacar Siria

 

 

Australia, Albania, Canadá, Dinamarca, Francia, Kosovo, Polonia, Rumanía y Turquía apoyarían una acción militar, según el Departamento de Estado.

 

 

YOLANDA MONGE Washington 


Barack Obama y Shinzo Abe, en San Petersburgo (Rusia). / JEWEL SAMAD (AFP)

El Departamento de Estado ha identificado los nueve países que dicen han dado un apoyo explícito a una respuesta militar de EEUU contra el régimen sirio por el supuesto uso de armas químicas contra la población civil. Sin embargo, la nota de Exteriores no dice cuáles de esas naciones se ha ofrecido a unirse a la acción militar. Además del propio EEUU, los países que están de acuerdo en responder con la fuerza contra Siria serían Australia, Albania, Canadá, Dinamarca, Francia, Kosovo, Polonia, Rumanía y Turquía, ha explicado la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki.
El secretario de Estado, John Kerry, avanzó esta semana que unos diez países se habían ofrecido a tomar parte en una respuesta militar contra el régimen de Bachar Al Asad por el supuesto uso de gas sarín el pasado 21 de agosto en un barrio a las afueras de Damasco.
Mientras la diplomacia para sumar fuerzas sigue en marcha, el presidente de EEUU, Barack Obama, busca alianzas para atacar Siria dentro de la Cumbre del G-20. Durante un encuentro bilateral, el  primer ministro de Japón, Shinzo Abe, y Obama han estado de acuerdo en que "el uso de armas químicas en ese país no solo es una tragedia sino también una violación de la ley internacional que debe ser tenida en cuenta”.
A través de su traductor, el primer ministro de Japón ha declarado que su país apoyará los esfuerzos encaminados a “mejorar la situación en el terreno” en Siria. “Es un placer mantener un encuentro bilateral con la ocasión del G-20 y fue muy significativo para ambos mantener una conversación telefónica anterior para discutir la situación en Siria”, puntualizó Abe a su llegada a la Cumbre.
La reunión de Obama con Abe ha sido la primera de los tres encuentros bilaterales que el presidente norteamericano mantendrá durante la cumbre que se desarrolla en San Petersburgo (Rusia). Mañana, Obama se verá con el presidente de Francia, Francois Hollande, y después con el mandatario chino Xi Jinping. No está en la agenda que Obama se reúna con el anfitrión de la cumbre, el presidente ruso, Vladímir Putin, aunque ambos estadistas tendrán varias oportunidades de “interactuar” entre las sesiones del encuentro de los siete países más industrializados del mundo –más Rusia y la Unión Europea- y 11 países emergentes., según ha informado Ben Rhodes, viceconsejero de Seguridad Nacional, a los periodistas durante el vuelo desde Estocolmo (Suecia) a San Petersburgo.
La primera de ellas llegaba pasadas las cinco de la tarde –hora de San Petersburgo-, cuando el presidente Obama bajaba de su coche blindado –conocido como La Bestia- y estrechaba la mano de Putin, que le estaba esperando. Ambos mantuvieron un breve intercambio de palabras mientras intentaban sonreír para las cámaras de los fotógrafos. Los periodistas que cubren el viaje de la Casa Blanca informan que oyeron reír a Putin pero que no lograron entender las palabras que compartieron los dos líderes.
El encuentro de Obama con el primer ministro de Japón llega después de una conversación telefónica que ambos mantuvieron el pasado día 2 en la que discutieron el supuesto ataque con gas sarín sobre civiles en la periferia de Damasco el pasado 21 de agosto. Abe visitó la Casa Blanca en febrero. 

La mayoría republicana acentúa su oposición a Obama y al ataque a Siria

 

 

Obama apenas obtuvo el voto de tres republicanos en el comité de Relaciones Exteriores del Senado.

 



 

ANTONIO CAÑO Washington 


El senador John McCain, uno de los tres republicanos que apoyaron el ataque en la votación del comite de Relaciones Exteriores del Senado. / SUSAN WALSH (AP)

Las últimas gestiones de la Administración norteamericana ante el Congreso han dejado en evidencia que son muy pocos los republicanos dispuestos a dar un voto de confianza al presidente y respaldar sus planes militares en Siria, lo que, unido a las dudas crecientes sobre la confianza que merecen los rebeldes de ese país y a la pasividad general de la comunidad internacional comprobada en San Petesburgo, aumenta la incertidumbre sobre el desenlace de esta crisis.
La posibilidad de infligir a Barack Obama una derrota que podría acabar destruyendo su prestigio y su presidencia es demasiado tentadora para algunos congresistas que llevan años combatiendo al presidente y poniendo obstáculos a su gestión, entre ellos muchos que apoyaron la guerra de Irak. Como se pudo comprobar el miércoles en la comparecencia del secretario de Estado, John Kerry, ante el comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, varios miembros vinculados al Tea Party ven el ataque a Siria como una cortina de humo para ocultar otros presuntos escándalos que les preocupan más, como el fiasco del consulado de Bengasi, las actuaciones discriminatorias de la agencia fiscal o los programas de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA).
También en el Senado, donde Obama únicamente obtuvo el apoyo de tres republicanos en el comité de Relaciones Exteriores, se comprobó la dificultad de la misión que la Casa Blanca tiene por delante. Hasta Donald Rumsfeld, el secretario del Pentágono de George W. Bush, ha declarado que las pruebas que Obama tiene en Siria son más débiles que las que el tenía en Irak y, por tanto, “comprende” que los miembros de su partido se opongan a actuar en Siria. Un senador moderado y próximo al establishment, pero con aspiraciones presidenciales, Marco Rubio, votó en contra en el comité, seguramente condicionado por las encuestas de opinión, en las que el apoyo ciudadano a un ataque a Siria no llega al 30%.
Varios congresistas han asegurado que, por una llamada que reciben de sus votantes para que respalden la intervención militar, reciben 30 para que no lo hagan, un dato muy relevante a 14 meses de las elecciones legislativas.
Obama planea un mensaje a la nación para revertir esa tendencia y mantuvo este jueves varios contactos telefónicos desde San Petesburgo con miembros del Congreso para tratar de sumar apoyos. Si no hay suficientes republicanos de su lado, el presidente aún podría ganar la votación, puesto que el Partido Demócrata tiene mayoría en el Senado y los líderes republicanos de la Cámara han anunciado el voto a favor. Pero para ello necesitaría que los miembros de su propio partido votaran casi unánimemente a su favor, lo que tampoco está fácil.
Dos demócratas votaron en contra y un tercero se abstuvo en la votación del comité del Senado. En la Cámara, a su vez, la líder demócrata, Nancy Pelosi, está embarcada en una dura labor para convencer al sector de izquierda del partido, un grupo tradicionalmente muy favorable al presidente y al que ahora necesita imperiosamente de su lado para evitar una derrota. El diario Politico, que ha hecho un sondeo entre destacados ayudantes del Congreso, afirma que si la votación fuese hoy, Obama la perdería.
La situación es tan delicada que Peter King, uno de los pocos republicanos en la Cámara que ha anunciado su voto a favor de la intervención militar, ha sugerido a Obama que ordene el ataque, incluso aunque no obtenga la luz verde del Congreso. Esa posibilidad, para la que existiría base legal puesto que muchas otras acciones militares similares se han hecho en el pasado sin aprobación parlamentaria, no ha sido aún descartada por la Administración.
El paso de los días, más que contribuir a fortalecer la causa contra Siria, parece servir para debilitarla. Como han criticado algunos congresistas, no ayuda el hecho de que Obama trate, como hizo en Estocolmo, de diluir su responsabilidad personal en la responsabilidad colectiva de la comunidad internacional. Y ayuda aún menos el conocimiento de informaciones, como la que este jueves revelaba el diario The New York Times, sobre los abusos y atrocidades cometidas también en el campo de los rebeldes sirios.
Aunque la Casa Blanca aún confía en que, en el momento decisivo, el Congreso se pondrá del lado del presidente, una de las grandes dificultades para que eso ocurra radica en que, es tan diversa la oposición, que es imposible hacer concesiones que satisfagan a una mayoría. Así, mientras la Administración cede en conceder más ayuda a los rebeldes para satisfacer a John McCain y otros, pierde los votos de quienes temen que el ataque acabe favoreciendo a Al Qaeda. Un gran respaldo para Obama en el G-20, además de improbable, tampoco supondría una gran variación en la orientación del voto en el Capitolio. 

En el último día del G-20, Cristina Kirchner se reúne con Vladimir Putin



La mandataria ya mantuvo un encuentro con el primer ministro indio; tiene previsto verse a solas también con los presidentes de Sudáfrica y Rusia, el anfitrión, pero no con Obama.



Cristina Kirchner se mostró ayer muy cerca del ruso Vladimir Putin. Foto: EFE 


SAN PETERSBURGO.- Antes de participar en el cierre formal del G-20, la presidenta Cristina Kirchner mantuvo hoy su tercera reunión bilateral con un mandatario en la ciudad rusa. Esta vez fue con el primer ministro de la India, Manmohan Singh, en el inicio de su segunda jornada de la cumbre mundial, enfocada en entablar intercambios comerciales para la Argentina.

La jefa de Estado también mantendrá hoy encuentros a solas con su par de Sudáfrica Jacob Zuma y con el presidente de Rusia y anfitrión, Vladimir Putin, de quien se mantuvo ayer muy cerca, en detrimento del estadounidense Barack Obama.

Las primera reunión de la jefa de Estado se inició a las 11.15 (4.15 de Argentina) y se prolongó por espacio de media hora, en la dacha que ocupa el primer ministro de India en el predio del Palacio Constantino, donde también se hospeda la mandataria argentina, según consignó la agencia Télam. La Presidenta ya se había visto ayer con su par de China, Xi Jinping, y con el primer ministro japonés, Shinzo Abe; también se encontró con el presidente de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el brasileño Roberto Azevedo.

Posteriormente, pasado el mediodía y ya reiniciada la deliberación de la cumbre, la Presidenta se reunirá en la misma sede del encuentro con Zuma y Putin.
La segunda y última sesión de trabajo de la cumbre del G-20 prevé que a las 13.45 se llevará a cabo la tradicional "foto de familia". Tras el almuerzo y continuación de los debates se espera que, al caer la tarde en Rusia, se de a conocer el documento final del encuentro que reúne a los líderes de las principales economías del mundo.
SIN OBAMA

Con la disputa contra los holdouts de fondo, Cristina Kirchner se mostró distante ayer de Obama,de quien espera un apoyo explícito antes de que la Corte Suprema de Estados Unidos.
En declaraciones, la Presidenta condenó los fondos especulativos y pidió una reacción a todos sus colegas. En su discurso, reclamó instaurar una regulación internacional para las reestructuraciones de deuda que obligue a los bonistas a aceptar las condiciones del país deudor cuando la gran mayoría las haya validado.
"Los fondos buitre tienen un poderoso lobby que quiere impedirnos seguir pagando, cuando el 93% de nuestros acreedores aceptó los canjes que propusimos", dijo la Presidenta en el debate reservado de la cumbre, según indicaron fuentes del Gobierno.
La preocupación presidencial por la deuda en default va en aumento desde que la Cámara de Apelaciones de Nueva York condenó al país a pagar al 100 por 100 los bonos en poder de fondos especulativos que no aceptaron los canjes de deuda lanzados por la Casa Rosada desde 2005.
Consultada ayer sobre por qué creía que Estados Unidos había retirado el apoyo a la Argentina en el juicio contra los fondos buitre, la mandataria atinó a decir: "Si se lo cruzan a Barack Obama en un pasillo, pregúntenle a él".
Fue ella quien se encontró con Obama en un pasillo del Palacio de Constantino a la hora de empezar las deliberaciones del G-20. Y no le preguntó nada: un saludo frío, sin palabras, sintetizó su reencuentro con el líder norteamericano..