Majestuoso testimonio de un poder agostado

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jueves, 7 de abril de 2011

EE UU y Colombia abren la vía para aprobar un acuerdo de libre comercio


Obama y Santos se reúnen hoy para ultimar los detalles del histórico pacto

ANTONIO CAÑO - Providence -

EE UU y Colombia consiguieron ayer un acuerdo que abre la puerta a la aprobación inmediata del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países, un instrumento esencial para el intercambio comercial y para la consolidación de las relaciones políticas en un momento en que han surgido tensiones entre los dos más estrechos aliados de la región. Barack Obama y el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, tienen previsto reunirse hoy en Washington para ultimar los detalles del histórico compromiso.

La Casa Blanca anunció la adopción por parte de las autoridades colombianas de un plan que garantiza los derechos laborales de los trabajadores de ese país, el escollo más importante que quedaba por salvar para la aprobación del TLC, lo que, según la nota hecha pública por la presidencia norteamericana, "despeja el camino para que el acuerdo comercial con Colombia sea enviado al Congreso".

Por su parte, el presidente Santos manifestó el martes en un discurso pronunciado en la Universidad de Brown, en el marco de la celebración en este centro del Foro Iberoamérica, que las negociaciones sobre el TLC "están avanzando" y que confiaba en llegar a una conclusión "en un futuro rápido". Santos, que ayer participó en Nueva York en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, tiene previsto extender su estancia en EE UU para culminar el compromiso. La ratificación del TLC, que permitirá potenciar el comercio bilateral y, especialmente, el acceso de los productos colombianos al mercado norteamericano, es una vieja aspiración de Bogotá que había chocado hasta ahora con enormes obstáculos en Washington y había condicionado las relaciones bilaterales.

El acuerdo fue firmado en 2006 por los presidentes George Bush y Álvaro Uribe y fue ratificado posteriormente por el Senado colombiano, pero nunca llegó a sortear la barrera del Senado estadounidense. Aunque las principales empresas lo apoyaban, los sindicatos se negaron a respaldarlo, entre otras razones por las continuas denuncias sobre la violación de los derechos sindicales en Colombia. Junto a ellos, varios congresistas demócratas se opusieron a la ratificación. Tras su elección, Obama se resistió a reenviarlo al Capitolio hasta que esa situación fuese resuelta.

Ahora, la Casa Blanca está dispuesta a defender el TLC como un instrumento, según la nota hecha pública, que "permitirá la exportación de más de 1.000 millones de dólares de productos norteamericanos, incrementará el PIB en 2.500 millones de dólares y favorecerá la creación de miles de puestos de trabajo".

Con el respaldo de Obama, es muy probable que los senadores demócratas que hasta ahora se oponían den por fin vía libre al acuerdo, que ya cuenta con el apoyo de una mayoría de senadores republicanos, entre ellos su principal impulsor, John McCain.

Este compromiso llega en un momento en que las relaciones entre Colombia y EE UU, centradas hasta ahora en asuntos de seguridad y lucha contra el narcotráfico, se habían enfriado con la llegada a la presidencia de Santos, que ha intentado una aproximación al presidente venezolano, Hugo Chávez. En las últimas semanas la tensión se había incrementado con relación al destino del narco venezolano Walid Makled, preso en Colombia y cuya extradición ha sido solicitada tanto por Venezuela como por EE UU. Makled ha hecho declaraciones explosivas que vinculan a destacadas figuras del régimen de Chávez con la venta de drogas.

Finalmente, Portugal pidió a la Unión Europea un rescate financiero

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miércoles, 6 de abril de 2011

Las tropas de Ouattara irrumpen en la residencia de Gbagbo


 El presidente saliente de Costa de Marfil se niega a negociar su salida del poder, pese a que Francia estimaba a primera hora que su marcha era "cuestión de horas"

AGENCIAS / A. J. B. - París | Abiyán -
 
Las negociaciones para la rendición y abandono del poder del presidente saliente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, emprendidas por Francia y la ONU han fracasado, según ha anunciado esta mañana una fuente del Gobierno francés. Ante el fiasco del diálogo iniciado ayer, los milicianos leales al presidente electo, Alassane Ouattara, que venció a Gbagbo en las elecciones de noviembre que éste se resiste a reconocer, han lanzado un último asalto contra la residencia donde se esconde el mandatario, para sacarlo de allí y obligarlo por la fuerza a abandonar el poder. Aunque Francia ha anunciado esta mañana que la salida de Gbagbo era "cuestión de horas", el presidente se ha enrocado y se resiste a ceder más que un alto el fuego.

Visto que las negociaciones no llegaban a ningún sitio, las fuerzas leales a Ouattara, que con la ayuda de las tropas francesas en el país y los cascos azules de la misión de la ONU (ONUCI) obligaron ayer a Gbagbo a refugiarse en un sótano de su residencia en Abiyán y a iniciar conversaciones sobre su salida, han irrumpido en dicha residencia. Uno de sus portavoces dice que Ouattara "ha dado instrucciones formales de que capturen vivo a Gbagbo para llevarlo ante la justicia".

Una fuente del Gobierno francés ha confirmado que Gbagbo se niega a negociar otra cosa que no sea un alto el fuego y que hay combates en torno a la residencia presidencial de Abityán, capital económica de Costa de Marfil. "No tiene una voluntad sincera de negociar su partida", ha declarado a Reuters dicha fuente, que añade que los soldados franceses no están participando en el asalto.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? En la capital económica del país desde hace unos días, anteayer, las tropas leales a Ouattara, con la ayuda de los soldados franceses y de la ONU, inclinaron la balanza a su favor en Abiyán, dejando a Gbagbo atrincherado en su último refugio. Acorralado, el presidente saliente concedió un alto el fuego e inició conversaciones, en teoría para su salida de la presidencia, tal vez también del país. Se daba por hecha su salida en cualquier momento. Tras todo un día de negociaciones, esta mañana, el ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, aseguraba que París y la ONU seguían presionando a Gbagbo para que se fuera, que lo único que quedaba por negociar eran "las condiciones" de su partida. "Todo el mundo le ha abandonado", decía Juppé, que consideraba "absurda su obstinación". Poco después, el responsable de las fuerzas armadas francesas, el almirante Edouard Guillaud abundaba en la misma dirección y aventuraba que la marcha de Gbagbo era "cuestión de horas".

Las declaraciones de los responsables franceses chocaban, no obstante, con las del propio Gbagbo, que, entrevistado ayer tarde por una cadena francesa, se aferraba al poder y aseguraba que lo único que estaba negociando era el alto el fuego, que él seguía siendo el presidente legítimo, se resistía a reconocer la victoria de Ouattara y que no tenía intención de abandonar el poder. En la entrevista también reclamaba un cara a cara con su rival como la única manera para que vuelva la paz al país. "No entiendo cómo un litigio electoral ha podido entrañar una intervención directa del Ejército francés", denunció Gbagbo, acusando a las tropas galas de haber destruido sus depósitos de municiones y haber bombardeado el palacio presidencial.

Desde que los leales a Ouattara, apoyados por los helicópteros franceses y de la misión de la ONU en Costa de Marfil (ONUCI), amparados en la resolución 1975 de la ONU, lanzaran una gran ofensiva contra Abiyán y cercaran tanto el palacio presidencial como su residencia, Gbagbo permaneció refugiado junto a su familia. En la tarde de ayer, se hablaba de que dispuesto a renunciar y pedía protección de la ONU. Francia, por su parte, exigía que firmase la renuncia por escrito y se mostraba optimista con respecto a una rápida resolución al conflicto.

Tras unos días de fieras luchas en Abiyán, con explosiones y tiroteos a todas horas, que habían creado una situación humanitaria "dramática" -según denunció ayer la ONU, la ciudad ha vivido hoy una noche tranquila, alterada por disparos esporádicos que se atribuyen a bandas armadas que pululan por las calles pese al toque de queda decretado por Ouattara. La capital económica del país, primer productor mundial de cacao, se había convertido en los últimos días en el escenario de un cruento enfrentamiento entre los ejércitos de ambos rivales. Mientras, las calles se llenaban de cadáveres, muchos de ellos de civiles. La refriega tras las presidenciales, que ha reavivado el recuerdo de la guerra civil de 2002-2003, se ha cobrado un mínimo de 1.500 muertos. Todo apunta, sin embargo, a que la cifra será mucho mayor. Las tropas de ambos contrincantes han cometido toda clase de tropelías. La ONU investiga, en concreto, la matanza de cientos de civiles, niños incluidos, el pasado 29 de marzo en la localidad de Duékué, en el oeste del país, de la que culpa a las fuerzas de Ouattara.

La OTAN destruye 30% de las fuerzas de Kadafi pero los rebeldes piden más

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martes, 5 de abril de 2011

Las negociaciones sobre Libia se estancan por el desacuerdo sobre el futuro de Gadafi


El Gobierno se enroca en la propuesta de una reforma política dirigida por el propio dictador.- Los rebeldes esperan iniciar sus primeras exportaciones de petróleo

AGENCIAS / EL PAÍS - Ankara / Trípoli / Madrid -

La vía diplomática para solucionar el conflicto de Libia parece estancada, mientras sobre el terreno continúan los combates entre las fuerzas de Muamar el Gadafi y los rebeldes. Turquía, el único país musulmán de la OTAN, que ha asumido el papel de mediador, acaba de reconocer que no espera avances por el momento, a la vista del desacuerdo de ambas partes sobre la permanencia de Gadafi. Algo que ha dejado claro esta noche su portavoz, Mussa Ibrahim, que ha asegurado a la prensa que el Gobierno está dispuesto a emprender reformas políticas, pero siempre con el coronel en el poder como "elemento unificador" para evitar un vacío similar al de Somalia.

El ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, se reunió ayer con un enviado de Gadafi, el viceministro de Exteriores, Abdelati Obeidi, para hablar sobre las condiciones para un alto el fuego y una salida política al conflicto. Ankara, que ha mantenido contactos en las últimas semanas con ambas partes, espera también la llegada de una delegación rebelde. "Ambos tienen posiciones rígidas", ha explicado después de la reunión una fuente del ministerio citada por Reuters. "La oposición, insistiendo en que Gadafi se vaya. Y la otra parte, en que se quede". El diario turco Sabah asegura que Davutoglu ha transmitido al enviado de Gadafi que la solución a la crisis pasa por que el coronel abandone el poder. Ankara no ha hecho declaraciones oficiales al respecto.

El propio mandatario libio ha dejado claro que no se dispone a marcharse. Anoche, después de dos semanas sin aparecer en público, Gadafi saludó a los simpatizantes reunidos en torno a su complejo residencial de Bab al Aziziya, en el sur de Trípoli, según unas imágenes mostradas por la televisión estatal, sonriente y haciendo el signo de la victoria. El gesto llegó mientras los medios desplazados en la capital esperaban una anunciada comparecencia ante la prensa de uno de sus hijos, Saif el Islam Gadafi, que finalmente, solo se entrevistó con con la BBC.

El portavoz del dirigente libio, Mussa, insistió en que "debe ser el pueblo, y no la comunidad internacional, el único actor que decida" sobre el futuro político del mandatario. No parece entender el portavoz que, después de 41 años en el poder, el dictador no parece una figura legitimada para guiar ningún proceso democrático.

"Podemos aceptar cualquier sistema político, cualquier cambio: constitución, elecciones, cualquier cosa, pero el líder es quien tiene que sacar esto adelante. Esa es nuestra convicción", aseguró Ibrahim, que subrayó que su continuidad no es negociable, según la cadena Al Arabiya. "Creemos que él (Gadafi) es muy importante para dirigir cualquier transición a un modelo democrático y transparente", añadió. Horas antes, la oposición había rechazado una propuesta de alto el fuego precisamente por estar dirigida por Gadafi.

Mientras, el hijo del dictador ha negado a la BBC que el ministro de Exteriores Musa Kusa haya huido a Reino Unido. Según Saif el Islam, Kusa viajó con autorización del régimen por razones de salud, y está siendo presionado para hacer falsas acusaciones contra el régimen libio para asegurarse la inmunidad. "El Gobierno británico le dice: no tendrás inmunidad a menos que cooperes. Él (Kusa) está enfermo, está enfermo y mayor, así que si se lo pones de esa forma, por supuesto que se inventará cosas".

Avances rebeldes

Las noticias que llegan desde el terreno parecen indicar pequeños avances de los rebeldes. Un bombardeo aliado ha destruido hoy dos vehículos de las fuerzas de Gadafi a las afueras de la ciudad petrolera de Brega, a 800 kilómetros al este de Trípoli, donde ambos bandos se enfrentan por su control desde hace varios días. Los leales al dictador consiguieron huir.

Tras varios avances y retrocesos en días pasados, la colaboración aérea de la OTAN y la mayor organización de los rebeldes que luchan en esta ciudad les ha permitido mantenerse en el este de la localidad, mientras que las fuerzas de Gadafi controlan el oeste. Sin embargo, los insurgentes parecen ganar fuerza, ya que los bombardeos aliados han anulado la ventaja de los tanques y la artillería pesada de los leales al dictador. De hecho, confían en poder recuperar en breve Brega, según ha dicho el portavoz insurgente, Mustafá Geriani, pues según asegura, las tropas de Gadafi no están recibiendo ningún suministro para reponer su armamento y los rebeldes controlan los accesos al enclave desde tres puntos diferentes.

El día de ayer trajo otro revés para las aspiraciones de Gadafi, al alcanzar los opositores un acuerdo con Catar para recibir nuevo armamento con urgencia, indicaron a Efe fuentes de la dirección insurgente en Bengasi, el bastión de los sublevados.

El control del petróleo y de la información

La guerra continúa en otros dos ámbitos cruciales: el informativo y el del control del petróleo. Los rebeldes libios esperan comenzar hoy la exportación de un millón de barriles de crudo, procedentes de los campos bajo su control, lo que supondría el primer cargamento enviado por los opositores a Gadafi y contribuiría a rellenar sus empobrecidas arcas. Estaba prevista la próxima llegada del petrolero Equator al puerto de Marsa el Hariga, cerca de Tobruk, cuyo destino, tras cargar con el crudo, valorado en 100 millones de dólares (unos 70 millones de euros) parece ser Catar.

El pequeño emirato del Golfo ha reconocido a los rebeldes de Bengasi como autoridad legítima de Libia, al igual que Italia, uno de los mayores receptores del petróleo libio. Esta primera exportación ayudaría a pagar los sueldos a los funcionarios y a mejorar la imagen del consejo de transición como un Gobierno viable.

Mientras, el régimen libio ha anunciado la llegada a un puerto controlado por Gadafi de un barco con un cargamento de petróleo importado, con el objetivo de aliviar la escasez de combustible. El buque, propiedad de la compañía estatal de transporte libio, estaba siendo descargado en el puerto de Zauiya, a unos 50 kilómetros al oeste de la capital. No se ha informado de su procedencia. Pese a ser el tercer exportador de crudo de África, las sanciones internacionales y la guerra civil han provocado carencias para la población, que se enfrenta a largas colas en las gasolineras.

Obama se lanza a la reelección y ya busca fondos para su campaña

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domingo, 3 de abril de 2011

“El mundo sigue viviendo con la herencia del 11 de Septiembre”

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Una grieta en Fukushima filtra radiactividad al mar


ELPAIS.com >Internacional

Catástrofe en Japón

Los técnicos intentan sellar la brecha abierta bajo el reactor 2 - El primer ministro japonés visita por primera vez la zona siniestrada

JOSE REINOSO (ENVIADO ESPECIAL) - Tokio - 03/04/2011

El monstruo de Fukushima se torna cada día más incontrolable. Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía que opera esa central nuclear japonesa, aseguró ayer que ha descubierto una grieta de 20 centímetros en un foso de contención de hormigón en el reactor número 2, de los seis que tiene la planta, por la cual se sospecha que se está fugando agua con alta radiactividad al mar. El aire encima de la estructura ha dado una radiación de 1.000 milisievert por hora. Una exposición a 500 milisievert en un corto periodo de tiempo puede incrementar el riesgo de sufrir un cáncer a largo plazo. Los expertos, sin embargo, afirman que la radiactividad se diluye con rapidez en el océano. Tepco intenta ahora sellar la rotura.

En los últimos días, habían sido detectados altos índices de yodo radiactivo en el mar cerca del complejo atómico, que el jueves pasado alcanzaron 4.385 veces el límite legal. Se sospechaba que se debían a una fuga continua de agua desde algún lugar de la central, pero no se sabía exactamente de dónde. La lucha para evitar que los reactores se sobrecalienten y se fundan ha obligado a los equipos de emergencia a rociarlos con grandes cantidades de agua, lo que ha originado que el líquido contaminado se acumule en fosos y otros lugares.

El anuncio del descubrimiento de la grieta coincidió con la primera visita que el primer ministro, Naoto Kan, realiza a la zona siniestrada desde que recorrió la región en helicóptero el pasado 12 de marzo, al día siguiente del terremoto y el tsunami que devastaron la costa noreste del país.

Kan voló ayer en helicóptero a Rikuzentaka, una ciudad de 20.000 habitantes que resultó arrasada por el maremoto, y en la que murieron 1.000 personas y 1.200 no han sido encontradas. Luego visitó una escuela secundaria, utilizada como centro de acogida de afectados por el desastre, y se dirigió a los trabajadores que se están jugando la vida para estabilizar los reactores de Fukushima y evitar una catástrofe nuclear. "Quiero que luchéis con la convicción de que no podéis perder esta batalla", les dijo en su campamento, situado a 20 kilómetros de la planta. Muchos japoneses, especialmente en los campos de acogida, piensan que la visita del primer ministro llega demasiado tarde.

En su intento por controlar los reactores, Tepco está buscando saltadores, trabajadores que, por salarios hasta de 3.500 euros por turno, entran en zonas de alta radiactividad para realizar tareas específicas y salen rápidamente. "Mi compañía me ofreció 200.000 yenes (unos 1.700 euros) al día", dijo un subcontratista de treinta y tantos años, no identificado por su nombre, a la revista japonesa Weekly Post. "Normalmente, lo consideraría un trabajo de ensueño, pero mi esposa se echó a llorar y me paró; así que decliné".

Un total de 25.000 soldados japoneses y estadounidenses, apoyados por aviones, helicópteros y barcos, continuaron por segundo día la operación de búsqueda en tierra y en el mar de las más de 15.000 personas que continúan desaparecidas, pero sólo recuperaron 32 cadáveres. En Ishinomaki (prefectura de Miyagi), 50 submarinistas inspeccionaron el río Kitakami.

La preocupación por la radiactividad tiene sumida a parte de la población japonesa en un estado de ansiedad. Tres semanas después del peor terremoto que ha sufrido el país desde que comenzó a registrar datos hace 140 años, más de 165.000 personas siguen viviendo en refugios, 260.000 hogares no tienen agua corriente y 170.000 siguen sin electricidad. Un total de 11.828 personas murieron por el seísmo y el tsunami, y otras 15.540 continúan desaparecidas, según las últimas cifras oficiales. Hartos de la situación, algunos residentes de la zona de exclusión de 20 kilómetros alrededor de la central, que fueron obligados a dejar sus casas, han evitado los controles y han regresado para comprobar el estado de sus casas.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica aseguró que la radiactividad emitida por los reactores ha bajado, pero dijo que "la situación en su conjunto no ha cambiado básicamente y sigue siendo muy grave".

Naoto Kan ha sido muy criticado por su gestión de la crisis, y su liderazgo -ya en cuestión antes de la catástrofe- sigue en el alero. Ha habido crecientes conversaciones sobre la posibilidad de una coalición entre el gobernante Partido Demócrata de Japón y la principal formación política en la oposición, el Partido Demócrata Liberal, para afrontar la crisis creada por el terremoto, el tsunami y el desastre atómico. Pero, de momento, no ha habido acuerdo, ya que, según el diario Yomiuri, la oposición quiere que Kan dimita primero.

En Tokio, que se encuentra 240 kilómetros al sur de la planta de Fukushima, la vida regresa cada día un poco más a la normalidad. Gente que huyó cuando estalló la crisis atómica ha vuelto, y muchos de los artículos que volaron de las estanterías de los supermercados están de nuevo disponibles, aunque en algunas tiendas aún escasea el agua mineral.

Los habitantes de la capital se muestran resignados ante un futuro incierto. "Salgo y trabajo. ¿Qué otra cosa puedes hacer? Hay que seguir viviendo", dice Akiko, una joven empresaria que durante los primeros días de la catástrofe estuvo recluida en su casa por miedo a la radiactividad.

En el barrio comercial de Ginza, algunos restaurantes que cerraron han vuelto a abrir y la gente entraba y salía ayer de las numerosas tiendas de lujo. Pero muchos japoneses dicen que no ven adecuado hacer grandes gastos o irse de copas en medio de esta tragedia.

Otros aseguran que tienen siempre preparada una bolsa con una radio, una linterna, agua mineral y medicinas por lo que pueda ocurrir, ya sea un empeoramiento de las fugas radiactivas o un gran terremoto como el que algunos expertos han vaticinado que se producirá en el área de Tokio antes de 30 años.