Majestuoso testimonio de un poder agostado

Majestuoso testimonio de un poder agostado

viernes, 25 de octubre de 2013

Obama pide al Congreso que apruebe la reforma migratoria este año



El presidente defiende en un discurso los beneficios económicos de la reforma.


CRISTINA F. PEREDA Washington 



El presidente Obama saluda a varios líderes hispanos tras su discurso / S. LOEB (AFP)

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, instó este jueves al Congreso a que apruebe una reforma del sistema de inmigración antes de finales de 2013. Obama aseguró que la reforma es “lo correcto” para Estados Unidos en un acto en la Sala Este de la Casa Blanca, donde compareció rodeado de los líderes de la comunidad hispana que luchan desde hace varios años por la legislación.
“Todos sabemos que nuestro sistema está roto desde hace mucho tiempo”, aseguró Obama. “No es muy inteligente atraer a las mentes más brillantes del mundo para que estudien aquí y luego dejar que marchen a crear empresas y puestos de trabajo en otros países”. El mandatario estadounidense defendió que la situación actual es injusta para los pequeños empresarios y la clase media estadounidense, ya que el sistema da ventaja a algunas compañías que incumplen la ley contratando a indocumentados para pagar salarios más bajos.
“Tampoco tiene sentido para los 11 millones de ‘sin papeles’ que viven en el país y que no tienen ningún incentivo para salir de las sombras, regularizar su situación ante la ley y seguir protegiendo a sus familias para salir adelante”, afirmó el presidente. “Hemos dejado pasar este asunto demasiado tiempo”.

Hay quienes prefieren mirar desde el prisma político y no respaldar nada a lo que yo haya dado mi apoyo”

Obama añadió que diversas fuerzas políticas y comunitarias han peleado por la reforma en las últimas décadas y que sus beneficios económicos son ahora más obvios que nunca. Según la Oficina de Presupuesto del Gobierno, la regularización de indocumentados y su incorporación a la economía supondría un crecimiento de 1,4 billones de dólares en las dos próximas décadas, además de recortar el déficit en 1 billón de dólares.
El presidente reconoció asimismo que la división en Washington, que este mes obligó a cerrar la Adminsitración y amenazó a llevar a EE UU a la suspensión de pagos por primera vez en su historia, es un obstáculo importante para la reforma migratoria. “Hay quienes prefieren mirar desde el prisma político y no respaldar nada a lo que yo haya dado mi apoyo”, afirmó. “Les recuerdo que mi predecesor [George W. Bush] también quiso la reforma y que entonces yo apoyé a los 23 senadores republicano a favor de la ley”.
El impulso a favor de la reforma es el primero desde aquel intento, fracasado en 2007 después de un amargo debate en el Congreso. El Senado avanzó el pasado mes de junio un proyecto legislativo que todavía debe considerar la Cámara de Representantes, donde la mayoría republicana ha bloqueado cualquier debate, y que, según Obama, no contiene todos los elementos que a él le gustaría, pero sí los necesarios para arreglar el sistema.
A diferencia de la legislación del Senado, que incluye reformas en las principales áreas de inmigración -desde la regularización de indocumentados hasta el aumento de la seguridad en la frontera o los controles a empresarios que contratan a trabajadores ‘sin papeles’- los republicanos de la Cámara de Representantes prefieren apostar por varias leyes que regulen cada uno de estos asuntos de manera independiente.

Obama instó  a los legisladores a no volver a “enterrar el asunto debajo de la alfombra”

“Los republicanos decidirán si se convierte en una ley o no. Muchos de ellos están de acuerdo en que esto es algo que tenemos que solucionar. Pero otros tienen diferentes ideas distintas de cómo debemos avanzar, así que debemos escucharles, yo quiero escucharles”, dijo Obama. El presidente aseguró asimismo que los legisladores deben actuar, en vez de volver a “enterrar el asunto debajo de la alfombra”.
El avance de la reforma migratoria, una de las prioridades de Obama para este segundo mandato, se ha visto obstaculizado en los últimos meses por varias crisis políticas en Washington, desde el debate sobre la intervención en Siria al cierre de la Administración dentro del marco de las negociaciones presupuestarias. La derrota del líder republicano John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, en el debate sobre la financiación de los presupuestos federales y el techo de la deuda, ha abierto un interrogante sobre sus posibles consecuencias para la reforma migratoria.
En respuesta, el Partido Republicano podría negar a Obama cualquier tipo de colaboración para aprobar esta ley, como ya han expresado algunos de sus miembros. Sin embargo, 2014 es un año electoral y la derrota de Mitt Romney entre los votantes hispanos en 2012 (por más de 40 puntos) pesa demasiado como para que los republicanos sigan ignorando a un sector del electorado tan influyente.
El evento de este jueves en la Casa Blanca sirvió para subrayar también el apoyo de diferentes sectores sociales a Obama, desde los sindicatos a la comunidad religiosa o los líderes hispanos a favor de la reforma. Todos ellos estaban presentes en la Sala Este y, con aplausos que recordaron más a un acto electoral que a un discurso presidencial, recibieron el agradecimiento directo de un presidente que les decepcionó en el primer mandato -cuando la reforma también era una prioridad- pero que es ahora mismo su principal aliado para sacar adelante una legislación pendiente desde hace décadas. 

jueves, 24 de octubre de 2013

Estados Unidos espió los teléfonos móviles de 35 líderes mundiales



El diario británico 'The Guardian' revela que la NSA intervino 200 números de teléfono de jefes de Estado y de Gobierno.



CLAUDI PÉREZ / LUCÍA ABELLÁN Bruselas 

François Hollande y Angela Merkel hoy en Bruselas- / YVES LOGGHE (AP)

"¿Cuál es el teléfono de Europa?". La maliciosa pregunta del exsecretario de Estado norteamericano Henry Kissinger resume estupendamente la actitud de Washington ante la complejidad del proyecto europeo. Al final, EEUU parece haber dado con el número: La sospecha de que los servicios de inteligencia de EE UU llevan años espiando el móvil de la canciller Angela Merkel irrumpió ayer en la enésima cumbre del euro. E hizo saltar por los aires una agenda cargada de temas tan crudos como fundamentales para la UE (telecomunicaciones, unión bancaria e inmigración), al conocerse que la querencia norteamericana por el control de datos llega hasta el mismísimo teléfono de la canciller alemana. Pero Merkel no es ni mucho menos la única. 
El escándalo sigue agigantándose: la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EE UU supervisó las conversaciones telefónicas de 35 líderes mundiales, según reveló ayer el diario británico The Guardian basándose en un documento secreto que asegura que un alto funcionario entregó dichos números a la agencia.
Un memorando confidencial revela que la NSA fomenta que los funcionarios de mayor rango de toda la Administración, incluida la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono, compartan sus agendas para que la agencia pueda monitorizar los números de teléfono de los líderes extranjeros con sus sistemas de vigilancia. El documento señala que un funcionario estadounidense no identificado entregó más de 200 números, incluidos los de los 35 líderes.


Documento al que ha tenido acceso The Guardian.

Esa revelación aumenta las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y sus aliados. Y da alas al malestar en Europa: Berlín y París olvidaron anoche viejas rencillas y se conjuraron para acusar a EE UU de las peores tretas, en un lenguaje inusualmente poco diplomático para los tiempos que corren. Prácticamente todos los países secundaron esa enérgica reacción —unidad europea, al menos esta vez— con un tableteo de declaraciones. Las fuentes consultadas ni siquiera descartaban un texto conjunto de condena de los Veintiocho.
La escalada verbal fue contundente: la canciller fue mucho más allá del habitual lenguaje de madera de las cumbres y apuntó en Bruselas que el espionaje “es totalmente inaceptable”. En un giro relativamente inesperado tras la tibia respuesta inicial alemana cuando se desencadenó el escándalo, Merkel explicó que ya informó a las autoridades estadounidenses de su malestar por estas prácticas el pasado junio, y anteayer volvió a hacerlo en una conversación telefónica con el presidente de EE UU, Barack Obama. El equipo de Obama volvió a negar ayer que esté espiando o vaya a espiar a Merkel, aunque lleva dos días midiendo cuidadosamente sus palabras acerca de si pinchó —o no— el teléfono de la canciller en el pasado.

Berlín y París dejan a un lado el lenguaje diplomático para acusar a Washington

La gran mayoría de los presidentes y primeros ministros europeos presentes en Bruselas secundó las críticas del eje franco-alemán, aunque España, por ejemplo, evitó pronunciarse al respecto. Los dirigentes se dividían entre quienes reclaman medidas concretas como respuesta (la paralización de las negociaciones sobre el tratado de libre comercio con EE UU, por ejemplo) y los que prefieren una reacción más modulada, sin represalias.
No faltaban en los pasillos de Bruselas teorías conspirativas, análisis sobre el tempo de las denuncias franco-alemanas y tesis sesudas sobre lo bien que vendría un enemigo exterior para unir a un continente falto de consensos. Solo una cosa es segura: el hecho de que esta cumbre esté copada por el espionaje (y, en segunda instancia por la inmigración) consolida la idea de que el interés por la economía se desplaza a otros campos. Probablemente sea la primera cumbre en la que la crisis no monopoliza el debate.
La dimensión alcanzada por el escándalo probablemente sea la llamada de atención definitiva para convencer a los países más titubeantes (con Alemania a la cabeza hasta hace dos días) de que este es un asunto europeo, explicaron fuentes diplomáticas, en el que merece la pena meterse a fondo. El debate tiene varias aristas interesantes. La principal, las explicaciones que se deben exigir a EE UU, hasta ahora muy reticente a rendir cuentas. Ahí lo fundamental es la fuerza de cada país contra Washington: Europa no tiene competencias sobre cuestiones de seguridad nacional e inteligencia. Por eso Washington solo admite como interlocutores válidos a los Estados, lo que debilita la posición europea.
Más allá de la impotencia mostrada hasta ahora, lo ocurrido pone patas arriba las relaciones transatlánticas. Anteayer el Europarlamento pidió que se anule el acuerdo de transferencia de datos bancarios con EE UU, muy sensible para Washington porque eso le permite acceder a información sobre transferencias financieras para luchar contra el terrorismo. Por otro lado, la Comisión estudia suspender el otro gran acuerdo vigente: el llamado safe harbour, por el que unas 3.000 empresas estadounidenses acceden a datos de los europeos.

Varios dirigentes de la UE plantean suspender el diálogo sobre libre comercio

Otra cosa será que estos episodios fuercen la negociación en el Consejo sobre una norma europea de protección de datos, que lleva meses estancada. Contar con un marco más garantista que el actual (y adaptado a Internet) favorecería a los europeos, pero tampoco es la panacea y, en la práctica, no puede evitar este tipo de intromisiones ilegales, según las fuentes consultadas.
Al cierre de esta edición, la catarata de declaraciones era lo único tangible en la cumbre de Bruselas. Todas ellas en condicional: condena a EE UU si es que efectivamente ha espiado a Merkel, a Francia o a cualquiera de los demás. “Si hubiera algo parecido a unidad europea, lo mínimo sería una declaración conjunta de denuncia”, explicaba una fuente del Consejo. Pero los hubiera, aun siendo fascinantes, no importan.

Cruce de reproches

“Hemos dejado claro que Estados Unidos reúne información en el extranjero igual que hacen todas las naciones”, dijo ayer el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, que sin embargo eludió aclarar si EE UU espió el teléfono de la canciller alemana.

Angela Merkel en Bruselas: “Espiar a los amigos es totalmente inaceptable”. “Sin motivos ni indicios muy serios no hubiésemos dado un paso diplomático de esta gravedad”, dijo Guido Westerwelle, ministro de Asuntos Exteriores alemán, tras reunirse con el embajador de EE UU. 

Por primera vez, el 58% de la población de EE UU apoya legalizar la marihuana



Las leyes de Colorado y Washington y la postura de la Administración de Obama favorece que el respaldo suba un 10% en los últimos meses.



CAROLINA GARCÍA Washington 


Joven fumando marihuana. / PABLO PORCIUNCULA (AFP)

Los últimos 12 meses han sido un periodo sin precedentes para todos aquellos que defienden la legalidad de la marihuana en Estados Unidos. La regulación de esta sustancia, pionera en el país y con el beneplácito de la Administración Obama en dos Estados, Washington y Colorado, ha llevado, por primera vez, a que el 58% de la población apoye su legalización en toda la nación, según concluye un estudio elaborado por Gallup. Todo ello a pesar de interferir directamente con la regulación federal, que considera esta droga ilegal.
En 1969, primer año que esta consultora realizó un estudio a este respecto, tan solo el 12% de los ciudadanos respaldaba la medida; el porcentaje se ha ido incrementando desde entonces hasta que en 2011 rozó el apoyo de la mitad de la población.
Los estadounidenses de 65 años o más siguen siendo los más reacios a legalizar esta droga, aunque el respaldo ha aumentado un 14% con respecto al año anterior. En contraste, el 67% de los estadounidenses entre los 18 y los 29 años quiere legalizar la marihuana y, entre aquellos que tienen entre 29 y 65 años, el apoyo es más que patente, continúa el informe de Gallup. Los resultaron surgieron tras el análisis de las entrevistas telefónicas realizadas a 1.068 adultos, todos mayores de 18 años, del 3 al 6 de octubre de este año.
La victoria en las urnas de la legalización de esta sustancia en Colorado y Washington ha afectado directamente al porcentaje de aceptación de los estadounidenses. El apoyo ha subido un 10% desde las pasadas elecciones de noviembre, prosigue el informe. Además, la Administración Obama también ha sido bastante flexible con la medida durante los últimos doce meses.
El pasado 29 de agosto, el fiscal general de EE UU, Eric Holder, anunció que la Administración no iba a demandar a estos dos Estados por permitir su uso recreativo, aunque Holder añadió que el Gobierno no aplicaría medidas, siempre y cuando ambos Estados mantuvieran la sustancia ilegal fuera del alcance de los menores y aplicaran medidas de regulación y suministro.
Hasta este anuncio, los consumidores en estos dos Estados también estaban expuestos a una persecución y denuncia por parte del Gobierno Federal, al ser la marihuana una droga ilegal. Más de 750.000 personas fueron detenidas en EE UU a causa de la marihuana en 2011, según los últimos datos recogidos. De estos, el 87% de ellos fue por posesión. Ahora, el 39% de los encuestados asegura haber probado la marihuana, “algo que sin duda ha influido en los resultados del estudio”, señala la consultora en su informe.
El pasado septiembre, y por primera vez en la historia, el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos debatió sobre la legalización de la marihuana en el país. A los Estados de Colorado y Washington hay que sumar otros 20 más el Distrito de Columbia que permiten el uso medicinal de la misma para enfermos terminales, oncológicos o que padezcan graves dolores.
La legalización de la marihuana es un debate que lleva 44 años en la sociedad estadounidense, pero que ha sufrido una aceleración desde comienzos del nuevo milenio, un cambio que ha pasado de la total prohibición a finales de la década de los sesenta a un aceptación “provocada por los cambios sociales que han hecho que ésta aumente considerablemente”, agrega el informe.
Mientras los que apoyan la medida dicen que dicha regulación puede ser beneficiosa económicamente para los Estados y municipios de la nación, los detractores afirman que “la legalización llevará al abuso de la marihuana conllevando riesgos para la salud, como problemas cardiacos, de memoria, o respiratorios”. Cualesquiera que sean las razones que han llevado a los estadounidenses a respaldar la legalización de la marihuana, parece que este es el momento adecuado para propulsar nuevos esfuerzos a lo largo y ancho de la nación.
Con un apoyo a la legalización de la marihuana que se ha cuadriplicado desde 1969, localidades de la costa Este como Portland o Maine, entre otras, están pensando cambiar sus leyes y la semana pasada en California, el vicegorbernador, Gavin Newson, aseguró “que la marihuana tenía que ser legal en el Estado Dorado”. Los activistas de este Estado están intentando llevar a referéndum la medida en las próximas elecciones de Noviembre de 2014. “Está claro que el interés por esta droga y sus problemas van a seguir en la cresta del debate en un futuro cercano”, concluye el estudio de Gallup. 

The Guardian: "Las nueve cosas que nunca supo de Uruguay"

The Guardian: "Las nueve cosas que nunca supo de Uruguay"

miércoles, 23 de octubre de 2013

Obama asegura a Merkel que Estados Unidos no espía su móvil



El presidente le dice a la canciller en una llamada telefónica que no tiene intención de vigilar sus comunicaciones.


EVA SAIZ Washington 



El presidente de EE UU y la canciller alemana tras el dircurso del primero en la Puerta de Brandeburgo. / CHRISTOF STACHE (AFP)


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha asegurado a la canciller alemana Angela Merkel que su país no está espiando las llamadas de su teléfono móvil y que “nunca ha tenido ni tendrá” esa intención, ha señalado el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney. Merkel ha llamado este miércoles a Obama para pedirle que aclarara las sospechas -"sólidos indicios"- de su Gobierno de que los servicios de inteligencia estadounidenses habrían vigilado las conversaciones de la mandataria.
“El presidente le ha asegurado a la canciller que EE UU no espía sus comunicaciones y que no tiene intención de hacerlo en el futuro”, ha indicado Carney. Durante la conversación, de acuerdo con el portavoz de la presidencia alemana, Merkel le transmitió a Obama que, de confirmarse, “consideraba esas prácticas, inaceptables". Carney ha señalado que el Gobierno está "revisando la forma en la que se obtiene la información para garantizar un equilibrio adecuado entre la preocupación por la seguridad y la privacidad" y que ambos mandatarios acordaron "intensificar la cooperación en materia de inteligencia".
Las denuncias sobre los programas de vigilancia de EE UU empañaron la visita de Obama a Berlín de hace unos meses y marcaron el encuentro entre ambos mandatarios y el discurso que el presidente ofreció ante la Puerta de Brandeburgo. Las informaciones sobre las prácticas de espionaje de EE UU a sus socios europeos filtradas por el ex analista Edward Snowden a punto estuvieron, también, de impedir la celebración de la primera ronda de conversaciones del tratado de libre comercio entre este país y la Unión Europea que, finalmente sí se llevaron a cabo este verano en Washington. Entonces se acordó abordar los asuntos de inteligencia en una comisión específica.
Merkel es la última dirigente que se suma a la lista de mandatarios que ha pedido a la Casa Blanca explicaciones sobre la vigilancia ejercida por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) a sus comunicaciones. Este tipo de revelaciones llevó a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, a cancelar su visita de Estado a Washington prevista para este mes de noviembre.
La semana pasada, Francia también condenó las prácticas de espionaje de la NSA. En los últimos días, Obama mantuvo una conversación con el presidente de Francia Francois Hollande para esclarecer las informaciones sobre la vigilancia masiva de miles de ciudadanos franceses por parte de los servicios de inteligencia de EE UU y asegurar que su país “había comenzado a revisar los protocolos de vigilancia para establecer un equilibrio entre la seguridad de nuestros ciudadanos y aliados y su preocupación por la privacidad”.
Por su parte, México anunció el martes que iba a llamar al embajador estadounidense en ese país, Anthony Wayne, para que ofreciera explicaciones sobre el espionaje de las conversaciones telefónicas al anterior presidente Felipe Calderón. 

EE UU elude rendir cuentas a Europa



Washington ignora la exigencia de responsabilidades por el espionaje que plantea la UE.




LUCÍA ABELLÁN Bruselas 


Manifestación contra el espionaje masivo en Berlín. / TOBIAS SCHWARZ ((REUTERS))

Estados Unidos ha hecho oídos sordos a las explicaciones que le exige Europa por los escándalos de espionaje. Ninguna de las negociaciones abiertas en Bruselas para aclarar por qué Gobiernos y ciudadanos europeos fueron vigilados por empresas y autoridades estadounidenses ha dado fruto y, en algunos casos, Washington ha bloqueado esa rendición de cuentas. Las discusiones entre expertos comunitarios y estadounidenses avanzan con lentitud y todas las autoridades de la Administración de Obama citadas a comparecer ante el Parlamento Europeo han rechazado acudir. La Comisión Europea prepara una evaluación de las relaciones transatlánticas para final de año.
Cuatro meses después de las primeras revelaciones, los papeles del exanalista Edward Snowden siguen aturdiendo a los ciudadanos sin que la Unión Europea haya podido obtener un relato convincente sobre estos episodios. El Ejecutivo comunitario se apresuró a exigir explicaciones, pero EE UU remitió las respuestas a una serie de grupos de trabajo que han diluido las expectativas creadas en los tres ámbitos de representación europea: Comisión, Consejo y Parlamento.

MÁS INFORMACIÓN


En el caso del Ejecutivo comunitario, el escándalo sirvió para activar un acuerdo que Europa llevaba años negociando con el fin de establecer un marco común de intercambio de datos con EE UU. Tras reunirse un par de veces, el grupo tendrá otra cita el próximo 18 de noviembre con un asunto clave sobre la mesa: cómo lograr que ciudadanos y empresas de la UE puedan apelar ante las autoridades estadounidenses si ven violada la privacidad de sus datos personales. En la actualidad no pueden hacerlo, mientras que los norteamericanos sí piden amparo ante los diferentes órganos nacionales de la UE. La vicepresidenta y comisaria de Justicia, Viviane Reding, ha mostrado su indignación por la falta de reciprocidad, pero Washington se resiste a dar su brazo a torcer.
A la vista de esa falta de avances, Reding amenazó en verano con suspender el llamado acuerdo de puerto seguro (safe harbour), por el cual unas 3.000 empresas estadounidenses obtienen datos de las europeas en un marco de confianza y seguridad. Bruselas está ahora revisando esa estructura, porque duda de que ofrezca las suficientes garantías —la adhesión es voluntaria y los controles, laxos— y decidirá si la mantiene o no a finales de año. Lo más probable es que la Comisión presente un informe sobre cómo funciona ese intercambio y qué se puede hacer para evitar los abusos. Pero está por ver el grado de exigencia que sea capaz de imponer la Comisión, pues los Estados miembros recelan de poner contra las cuerdas a Washington.

Es difícil que los europeos pacten una postura común antes de los comicios

Esa actitud titubeante de algunos de los Veintiocho determina la suerte que están corriendo las negociaciones abiertas en el Consejo Europeo. “Ustedes nos piden explicaciones de cómo funcionan nuestros sistemas de inteligencia, pero entonces nosotros les preguntaremos a ustedes cómo funcionan los suyos”, desafiaron los expertos estadounidenses a los europeos en una de esas reuniones, según fuentes conocedoras de los contactos. Estados Unidos se niega así a ofrecer información sobre cómo su agencia de seguridad nacional (NSA) accedió al corazón de las instituciones europeas.

Reding ha mostrado su indignación por la falta de reciprocidad de Washington

En el fondo, los representantes norteamericanos dominan la normativa comunitaria y saben que las posibilidades legales de pedirles explicaciones son escasas. Por eso exigieron negociaciones bilaterales —entre Washington y cada uno de los Estados que lo soliciten— para tratar cualquier cuestión relativa al espionaje por parte de la agencia estadounidense, pues no reconocen a la UE rango de interlocutor válido. Los representantes del Gobierno estadounidense en Bruselas no han aclarado a este diario el porqué de su actitud. De momento, se mantienen las formas y el grupo de trabajo entre el Ejecutivo estadounidense y el Consejo Europeo volverá a reunirse en unos días en Washington. Será la tercera cita y se desconoce si habrá alguna más. Los ministros de Justicia deberían evaluar las conclusiones de ese diálogo a finales de año.
El caso más evidente de ninguneo a las instituciones comunitarias se produce en el Parlamento Europeo, el más combativo con este caso, pero también el que menos atribuciones tiene para exigir responsabilidades. Conscientes de esa debilidad, el 100% de las autoridades estadounidenses a las que se ha convocado a que comparezcan ante la comisión de investigación que abrió la Eurocámara para aclarar los hechos ha excusado su presencia con amables cartas dirigidas a la Comisión de Libertades, según ha comprobado este diario. No han sido los únicos. Dos ministros holandeses y representantes de los servicios de inteligencia de Francia, Bélgica, Suecia, Dinamarca y Polonia también rechazaron acudir.

Las autoridades de EE UU citadas por la Eurocámara no se han presentado

A la vista de estos hechos, los socialistas en la Eurocámara han pedido que se suspenda el acuerdo de intercambio de información sobre transacciones financieras que Europa mantiene con EE UU para luchar contra el terrorismo. La Comisión, de momento, no tiene intención de hacerlo. “Es lamentable que la Eurocámara sea la única institución europea que hace cuanto está en su mano para obtener información. Ningún Gobierno europeo está actuando para aclarar los hechos, tampoco el español”, critica Juan Fernando López Aguilar, presidente de la Comisión de Libertades de la Eurocámara, que investiga las revelaciones.

“Ningún Gobierno europeo actúa para aclarar los hechos”, critica López Aguilar

Bruselas fía todas sus esperanzas a lograr una norma europea de protección de datos que blinde los datos personales de los europeos. Pero las presiones de EE UU —tanto del Gobierno como de las grandes firmas tecnológicas— y la tibieza de los grandes Estados hacen peligrar el texto. El Parlamento Europeo ratificó el lunes una postura común, pero ahora son los Estados quienes tienen que negociar un texto único. Las fuentes consultadas dudan de que ese reto sea alcanzable antes de las próximas elecciones europeas, en mayo de 2014. 

India y China rebajan la tensión por sus disputas territoriales



Nueva Delhi y Pekín sellan un acuerdo de cooperación fronteriza y comercial que impulsa la relación bilateral.



JOSE REINOSO Pekín 



Reunión en Pekín entre Manmohan Singh y Li Keqiang. / REUTERS - LIVE!

Las dos naciones más pobladas del mundo quieren zanjar sus disputas fronterizas. China e India han firmado este miércoles un acuerdo destinado a incrementar la confianza y aliviar las tensiones fronterizas durante la visita oficial de tres días que el primer ministro indio, Manmohan Singh, está realizando a China. El viaje pretende impulsar las relaciones comerciales y hacer avanzar la resolución del conflicto que mantienen los dos vecinos sobre la demarcación de la línea limítrofe común en la región del Himalaya. Singh llegó a Pekín el martes por la tarde procedente de Rusia y hoy se ha reunido con el primer ministro chino, Li Keqiang. Está previsto que cene con el presidente Xi Jinping. También dará una charla en la Escuela del Comité Central del Partido Comunista Chino.
Las relaciones entre India y China están ofuscadas por las disputas territoriales, que provocaron una breve guerra en 1962. La línea fronteriza nunca ha sido demarcada adecuadamente. Aunque los dos países han firmado acuerdos para mantener la paz, la tensión subsiste y el pasado abril saltó la chispa. India acusó a las tropas chinas de penetrar 20 kilómetros en territorio bajo su control, lo que produjo una crisis —con los soldados de ambos lados vigilándose mutuamente—  que no terminó hasta que tres semanas después las tropas de ambas partes se retiraron.
Nueva Delhi afirmó que los soldados chinos realizaron incursiones en los alrededores de la Línea de Control Real, como es llamada la frontera sin pactar que separa ambas naciones, aunque Pekín negó haber puesto el pie en territorio que no le pertenece. El incidente tuvo lugar poco antes de la visita de Li Keqian a India en mayo, en el que fue su primer viaje al extranjero como jefe de Gobierno. En el encuentro que mantuvieron entonces, Li y Singh se comprometieron a mejorar la confianza mutua y resolver el conflicto fronterizo.
Los dos Gobiernos han celebrado más de una docena de rondas de negociaciones sobre el problema, sin mucho éxito. El acuerdo sellado hoy pretende evitar que se reproduzcan situaciones similares a la de abril. Contempla el incremento de la comunicación sobre maniobras en la región, la celebración periódica de reuniones y la lucha conjunta contra el contrabando. Ambas partes han pactado que las patrullas deben evitar las provocaciones y no seguir a las patrullas del otro país en las áreas en disputa, “en las que no hay un punto de vista común sobre la Línea de Control Real”, para evitar posibles enfrentamientos. Los dos ejércitos abrirán una línea roja entre oficiales de alto rango, que se sumará a los contactos existentes ahora entre brigadas. “Estoy seguro de que (el acuerdo) ayudará a mantener la paz, la tranquilidad y la estabilidad en nuestras áreas fronterizas”, ha asegurado Li tras su reunión con Singh, informa Reuters.
Pero la demarcación sigue sin estar trazada definitivamente. China reclama alrededor de 90.000 kilómetros cuadrados de territorio en el estado nororiental indio de Arunachal Pradesh, mientras que India dice que China ocupa 38.000 kilómetros cuadrados en la meseta de Aksai Chin, en los Himalayas occidentales.
Mientras tanto, las dos potencias quieren incrementar sus relaciones económicas. “India y China tienen problemas históricos y existen áreas preocupantes. Los dos Gobiernos están afrontándolos con sinceridad y madurez, sin dejar que afecten al ambiente general de amistad y cooperación”, dijo Singh en un comunicado antes de iniciar su viaje el domingo, con primer destino Rusia.
Tan importante o más que la resolución del diferendo territorial, con el que ambos vecinos conviven desde hace medio siglo, son las relaciones económicas. Singh busca en Pekín disminuir el fuerte déficit comercial con China, entre otros con inversiones de su vecino en parques industriales en India.
China es el mayor socio comercial de India, con unos intercambios bilaterales de 67.830 millones de dólares (49.230 millones de euros) en el último año fiscal, frente a 2.100 millones de dólares (1.520 millones de euros) en el ejercicio 2001-2002. Pero el déficit comercial con Pekín alcanzó 40.770 millones de dólares (29.590 millones de euros), cuando una década antes fue de 1.080 millones (784 millones de euros), según cifras indias. El comercio indio se ha hecho más dependiente de China en los 10 últimos años. El pasado ejercicio, los intercambios con Pekín representaron el 8,3% de su comercio total, cuando 10 años antes era el 4,9%.
Singh quiere reducir esta brecha. Los dos países se han fijado como objetivo lograr unos intercambios bilaterales anuales de 100.000 millones de dólares (72.590 millones de euros) para 2015. El primer ministro aseguró en su comunicado previo al viaje que ambas naciones coinciden cada vez más “en sus intereses regionales, globales y económicos”. “La lista de las áreas de cooperación bilateral es impresionante –comercio, inversión, infraestructura, ríos transfronterizos, energía, agricultura, ciencia y tecnología-. Esperamos llevar adelante nuestro compromiso en muchas de estas áreas durante mi visita”.
Los dos países han firmado hoy nueve acuerdos en total, destinados, entre otros, a aumentar la cooperación en el transporte y los ríos que comparten. Li ha dicho que llevarán a cabo entrenamientos antiterroristas conjuntos en el suroeste de China y “reforzarán la colaboración para luchar contra el terrorismo”. Pekín culpa a lo que denomina grupos “terroristas” de los incidentes y choques étnicos que se producen regularmente en la región autónoma china de Xinjiang —hogar de la minoría musulmana uigur—, y ha relacionado en el pasado los brotes de violencia con grupos entrenados en el vecino Pakistán.
Para Singh, la visita tiene también una vertiente de política interna. El dirigente indio ha sido objeto de críticas por parte de la oposición en su país, que le ha acusado de ser demasiado blando con China. “Hemos permanecido débiles cuando necesitábamos ser fuertes”, dijo la semana pasada Narendra Modi, del principal partido de la oposición, Bharatiya Janata, en referencia a la disputa fronteriza. Los ataques de Modi —candidato a primer ministro en las elecciones generales previstas para mayo del año que viene— presagian una línea más dura en las relaciones con China, que podrían elevar la tensión si su partido logra desbancar al gobernante Congreso Nacional Indio en los comicios.
Otro punto de roce en las relaciones entre Nueva Delhi y Pekín es el Dalai Lama, a quien China acusa de buscar la independencia de la región del Himalaya, algo que este niega. El líder espiritual tibetano vive en India desde que huyó de Tíbet tras el fallido levantamiento popular en 1959. Las estrechas relaciones entre China y Pakistán —rival histórico de India— son también motivo de preocupación para Nueva Delhi. 

El ocaso de las cumbres iberoamericanas



La burocratización y el conservatismo han conducido al descrédito de este foro internacional.




Guadalajara en 1991 vivió el nacimiento de las cumbres iberoamericanas (CU); Veracruz en 2014 debiera ser el escenario de su ocaso: no hay suficientes razones válidas —salvo las que tienen que ver con las burocracias y las que hacen a los hábitos— para que estos encuentros continúen. Los argumentos pomposos para su existencia son, en esencia, falaces. Por ejemplo, se suele indicar que la suma de los PIB de los 22 países que constituyen los miembros plenos es superior a la de cualquier país del mundo, salvo Estados Unidos. Lo anterior no significa mucho pues ni las 22 naciones se han vinculado mediante un acuerdo profundo de integración económica ni han operado internacionalmente de manera similar en foros multilaterales. Algo semejante puede decirse acerca de sus generosos objetivos: los 23 encuentros efectuados hasta ahora han cubierto una agenda tan amplia y ambiciosa que no condice con el bajo compromiso efectivo de los países y la baja aplicabilidad de lo acordado. Ante la realidad de promesas imponentes y resultados magros se ha ampliado el número de observadores asociados. No sería extraño que como le ocurriera en su momento a la Unión Europea (UE) ante el dilema entre corregir y profundizar o desarreglar y expandir los miembros de las CU opten, como equívocamente lo hiciera la UE, por la segunda alternativa. Ello será el presagio de nuevas proclamas grandilocuentes y de mayores prioridades irrealizables.
Pero la improductividad de las Cumbres Iberoamericanas no tiene que ver con la intención o la voluntad de sus miembros. Hay motivos más hondos y fuerzas estructurales que mejor explican la situación. El mundo de comienzos de los noventa que conoció el surgimiento de las CU poco se parece al actual. Entre otros, el triunfo de Occidente era incuestionable y promisorio; la globalización de la época era sinónimo de prosperidad; y el dúo España-Portugal parecía el puente natural entre América Latina y Europa. Nada de ello está de pie hoy: el power shift a favor de Asia y el Pacífico se acompaña de una elocuente resistencia de Estados Unidos y Europa a compartir poder e influencia con los poderes emergentes del Sur; la globalización imperante es percibida como epítome de inseguridad y vulnerabilidad por amplios segmentos en las sociedades centrales y periféricas; y nadie cree en las principales capitales latinoamericanas que su interlocución con la UE, con los países de la Zona euro y con los participantes europeos de la OTAN pase a través de Madrid y Lisboa. La decisión de españoles y portugueses de desmantelar sus Estados de bienestar en momentos en que, con diferentes modelos, la inmensa mayoría de los latinoamericanos intenta reconstruir y reconfigurar la relación Estado-sociedad-mercado añade una cuestión adicional: el diálogo político en las CU se ha tornado fútil. Y si a eso se agrega que en materia de la agenda más reciente (y acuciante) —medioambiente; inmigración; drogas ilícitas— no se han producido avances en las relaciones iberoamericanas, entonces no es sorprendente que el diálogo diplomático muestre señales de esclerosis.

Nadie cree ya que la interlocución latinoamericana con la UE pase a través de Madrid y Lisboa

Es evidente que siempre se podrá decir que tal o cual país, en el marco iberoamericano, es un socio estratégico, una contra-parte vital o un amigo ejemplar: la retórica nunca será escasa a ambos lados del Atlántico. Siempre se podrá argumentar asimismo que son los asuntos coyunturales menores los que parecen distanciar a las contra-partes iberoamericanas. Siempre se podrán registrar, también, provechosos negocios a ambos lados de Iberoamérica. Siempre se podrán invocar, además, los lazos culturales —más de antaño que del presente, de hecho—. Y siempre habrá burocracias prestas a reivindicar la relevancia recíproca entre los tres miembros europeos y los diecinueve miembros latinoamericanos de las CU. Nada de eso es insólito o negativo.
No obstante, una mirada y una lectura de más largo plazo ponen en evidencia los límites que tiene y tendrá lo iberoamericano. El tamaño de las transformaciones en Latinoamérica y Europa; las mutaciones de poder global y sus efectos para ambas regiones; la diversidad de opciones estratégicas disponibles para cada actor de Iberoamérica; entre otros, derivan en enfoques y alternativas diferenciadas entre los miembros europeos y latinoamericanos de las CU. Eso es lo novedoso y desafiante.
Por todo lo anterior quizás haya llegado el momento de clausurar el ciclo de las Cumbres Iberoamericanas. La decisión del reciente encuentro de Panamá de que a partir de 2014 las cumbres sean cada dos años en vez de anuales no es una solución a la irrelevancia y la inercia de las CU. En la próxima cita en Veracruz —la XXIV— debiera, con discreción y sin padecimiento, anunciar que las CU jugaron un papel meritorio en los albores de la Posguerra Fría y que el espíritu iberoamericano se seguirá manifestando en las cumbres entre América Latina y el Caribe y la UE. En breve, dicho eventual anuncio sería la expresión prudente de un modo de racionalizar, tanto por motivos políticos como materiales, el actual esquema de foros multilaterales. Eso, en sí mismo, sería un gran aporte iberoamericano al sistema mundial al poner de presente que ciertas estructuras institucionales no necesariamente debieran ser permanentes: la burocratización, el conservatismo y la rutina son fenómenos que conducen, más temprano que tarde, al descrédito y la ilegitimidad de algunos ámbitos internacionales.
Juan Gabriel Tokatlian es director del departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Di Tella (Buenos Aires, Argentina). 

martes, 22 de octubre de 2013

La subasta que puede cambiar el mapa geopolítico de Brasil

 

 

La importancia del evento explica la huelga general de los trabajadores, a la que se ha adherido el 90% de la empresa.



 


JUAN ARIAS Río de Janeiro 

Barrera cerca del hotel donde se realizará la subasta. / EFE

Brasil podría ser este lunes diferente tras el resultado de la subasta del campo de petróleo Libra de Petrobrás, considerado uno de los mayores del mundo con reservas estimadas en 12.000 millones de barriles.
La subasta, que se ha realizado por primera vez con nuevas reglas de participación de empresas extranjeras en la exploración del presal del litoral de Santos, está considerada de tal envergadura por el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff que ya se habla de que el resultado podría cambiar “el mapa geopolítico” de Brasil.
El país o países cuyas empresas, estatales o privadas, pasen a explorar junto con Petrobrás el petróleo brasileño realizarán, dicen los expertos, una especie de “matrimonio” con Brasil, parecido al que un día llevaron a cabo Estados Unidos con Oriente Medio o los países del este de Europa con Rusia. Esa geopolítica del petróleo suele conllevar la creación de lazos internacionales muy fuertes que no se limitan al simple negocio del fuel.
El resultado de la subasta, que ha sido anunciado este lunes por la Agencia Nacional de Petróleo (ANP), implica el comienzo de una “gran amistad” en términos económicos con el vencedor, que no se limitará al volumen de inversiones extranjeras sino también a una gran cuantía de compras del país a partir de esos socios internacionales.
Quizás sea la importancia y gravedad de lo que la subasta puede suponer para Brasil lo que ha revestido este lunes de un clima casi de “guerra” promovido por los que preferirían que la exploración del presal se quedara en manos de Brasil sin dejar que empresas extranjeras se sienten a la misma mesa del festín.
Ello explica el que hayan llegado en las últimas 48 horas 23 acciones a los tribunales de justicia para intentar anular la subasta. Hasta el domingo 14 habían sido ya rechazadas por los tribunales de justicia que consideraron que estaban movidas más por motivos “ideológicos que técnicos”. Las otras nueve aún esperan a ser juzgadas este lunes.
La importancia de la subasta explica también la huelga general de todos los trabajadores de Petrobras a la que se ha adherido el 90% de la empresa. Este lunes han organizado una manifestación a las puertas del local donde se ha realizado la subasta en el barrio de la Barra de Tijuca, de Río de Janeiro, para intentar impedirla.
Los ánimos están tan exaltados y es tal la preocupación del Gobierno Rousseff ante los posibles actos incluso de violencia que podrían desplegar, por ejemplo, los grupos de los Black Bloc, que desde junio pasado se infiltran en las manifestaciones con sus acciones de vandalismo, que para proteger el hotel donde ha tenido lugar el acto ha sido convocado el Ejército en colaboración con la Fuerza de Seguridad Nacional, la Guardia Municipal y las dos Policías Militar y Civil de Río de Janeiro.
Toda la región de Barra está desde la medianoche del domingo interrumpida al tránsito en varios puntos y hasta la parte de la playa frente al hotel está vigilada por las fuerzas del orden que solo permiten el paso a los habitantes de la zona. La participación del Ejército se hizo necesaria porque las autoridades de Río advirtieron que no se sentían en condición de asegurar la tranquilidad del acto de subasta dado el clima de tensión creado en torno al mismo.
Para entender mejor las precauciones tomadas para la subasta del campo de Libra, basta recordar los números imponentes que se barajan con la operación del presal y con los negocios en torno al petróleo brasileño.
Como ha recordado el ministro de Economía brasileño, Guido Mantega, mientras las empresas automovilísticas extranjeras han movilizado en los últimos 30 años en Brasil 51.000 millones de dólares, el campo de Libra se calcula que podrá movilizar en los próximos 30 años 181.000 millones de dólares, la mayoría llegados de los socios extranjeros.
De ahí que uno de los asesores de la presidenta Rousseff haya afirmado que “nunca aconteció algo parecido en Brasil en los últimos 30 años”, refiriéndose al capital extranjero que el presal va a traer al país. Esta es una de las respuestas que el Gobierno da a los contrarios a la participación de consorcios extranjeros en la extracción del crudo de Libra, y que Brasil por sí solo sería incapaz de hacer frente a dicha operación.
Hoy Brasil es incapaz de montar solo todas las estructuras necesarias para extraer esos miles de millones de barriles de petróleo. Se necesitarán construir nuevos astilleros y cerca de 12 nuevas plataformas. Además tendrá que encomendar 29 nuevas sondas de perforación ya que el crudo se haya en aguas profundas de hasta 7.000 metros.
Se calcula que entre 2013 y 2017 Petrobrás y sus socios van a invertir en Exploración&Producción del presal 105.000 millones de dólares. Solo el proyecto de las 29 nuevas sondas supondrá la creación de 150.000 empleos entre directos e indirectos.
En total, se calcula que todas las inversiones juntas supondrán para la economía brasileña unas inversiones en los 30 próximos años de la friolera de 1,7 billones de dólares (3,7 billones de reales), casi como todo el PIB de 2012. En esas tres décadas se calcula que el presal podrá crear hasta 87 millones de puestos de trabajo.