Majestuoso testimonio de un poder agostado

Majestuoso testimonio de un poder agostado

domingo, 14 de febrero de 2016

El mundo en números

Especificar la secuencia de un genoma costaba 47.000 dólares en 2010; hoy, menos de 1.300.

MOISÉS NAÍM/ EL PAÍS



El mundo está cambiando a tal velocidad que nos es difícil procesar, interpretar y digerir la magnitud de esas transformaciones, y más aún, anticipar sus consecuencias.
Un informe del banco Goldman Sachs ofrece una arbitraria pero reveladora muestra cuantitativa de los cambios que ocurrieron entre 2010 y 2015.
En ese periodo, la oferta mundial de petróleo aumentó un 11% y su precio cayó un 60%. El precio del hierro bajó todavía más, 77%, y el de la comida, 30%. ¿Qué precios aumentaron? Entre otros, los del cacao (+11%) y el litio (+27%). Estas subidas son impulsadas por la demanda de una nueva y más numerosa clase media que come más chocolate y compra más teléfonos móviles con baterías de litio. Los usuarios de estos teléfonos pasaron de un 19% de la población mundial a un enorme 75%, y su precio cayó un 58%. Casi toda la humanidad tendrá pronto acceso a la telefonía móvil, contribuyendo así a la ya muy veloz digitalización de la vida cotidiana.
En 2010, Facebook tenía 600 millones de usuarios activos al mes. Hoy, 1.600 millones de personas lo utilizan mensualmente. YouTube recibía 24 horas de vídeos cada minuto, mientras que el año pasado recibió 400 horas al minuto. En eBay se vendían seis trajes por minuto en 2010 y ahora se venden 90, en tanto que el número de viajeros que se alojaron en habitaciones y casas ofrecidas a través de Airbnb saltó de 47.000 a 17 millones. Los artículos disponibles en Wikipedia aumentaron en 20 millones (de 17 a 37).
En esos cinco años también asistimos a una revolución energética. No sólo se desplomó el precio del petróleo y EE UU superó a Arabia Saudí y a Rusia como productor de crudo. El precio de una bombilla LED cayó un 78%, el de una batería de Li-Ion un 60% y el costo de la energía solar un 37%. La eficiencia en el uso de combustible de un camión Ford (F150) aumentó en 29%. En 2010, la compañía más valiosa del mundo era Petrochina. En 2015 fue Apple.
También ocurrieron profundos cambios en el mundo del trabajo. Los salarios siguieron estancados en los países más avanzados, mientras que en China aumentaron en un 54%. Muchos piensan que el desempleo y los bajos salarios se deben a la automatización y a que los robots están desplazando a los trabajadores. En efecto, en EE UU, el número de robots industriales vendidos en los últimos cinco años creció un 89%, pero el número total en uso es aún muy bajo y el impacto sobre el empleo no es significativo. Pero lo será.
Y esta preocupación por empleos e ingresos lleva a señalar otros cambios importantes que ocurrieron en el pasado quinquenio. La desigualdad económica siempre ha existido, pero en los últimos cinco años adquirió una enorme visibilidad. Entre otras cosas porque, si bien a nivel mundial ha disminuido, en los países más avanzados se ha agudizado, convirtiéndose en un tema central del debate nacional en todas partes, lo cual es bueno. El peligro, por supuesto, es que este problema en manos de demagogos suele llevar a la adopción de políticas que, en vez de reducir las inequidades, las aumentan. Pero, sin duda, el asunto requiere de urgente y eficaz atención.
Otro trabajo recién publicado también arroja interesantes luces sobre las grandes transformaciones en curso. Se trata del Informe Anual de Riesgos Globales, que edita desde hace una década el Foro Económico Mundial. Este informe se basa en las percepciones de 750 reconocidos expertos de diferentes ámbitos y países sobre los principales riesgos que enfrenta el mundo. Durante varios años, la crisis económica ocupó el primer lugar de las preocupaciones. Ya no. En la edición de 2016, el cambio climático (que en los últimos tres años estuvo entre los cinco mayores riesgos) emerge como el peligro más grave y de mayor impacto. Le siguen la proliferación de armas de destrucción masiva, los conflictos por la escasez de agua y los movimientos migratorios involuntarios. Señala el informe que hoy ya hay 60 millones de desplazados (de formar un país, los refugiados serían el 24º más poblado del planeta). El informe también le da mucha importancia a la cibercriminalidad, que ya provoca 445.000 millones de dólares de pérdidas anuales y crece a gran velocidad.
Pero quizás, junto con el calentamiento global, el cambio más importante de los últimos años es el aumento de nuestra capacidad para alterar la biología. En 2010, especificar la secuencia de un genoma costaba 47.000 dólares. Cinco años más tarde, se hace por 1.300 dólares. Y el precio sigue bajando.
¿Es éste un riesgo o una oportunidad?

Preocupado por el impacto de la inflación, Macri evalúa medidas

Piensa que las soluciones de fondo son de largo plazo, pero evalúa mecanismos rápidos sobre formadores de precios.

Mariano Obarrio/LA NACION




La inflación pasó a ser un problema político. El presidente Mauricio Macri declaró en público y en privado que su principal obsesión es bajar los precios. Mañana se publicará la resolución de la creación de la Comisión de Defensa de la Competencia, que dirigirá Esteban Greco, un economista de la Universidad Di Tella.
Pero la puesta en marcha de un sistema online de monitoreo de precios para informar a los consumidores y alentar la competencia estará lista recién dentro de 45 días.
Según pudo saber LA NACION, la Casa Rosada también evalúa abrir las importaciones, por ahora las de carne, para aumentar la oferta. Pero es un último recurso: pueden peligrar muchos puestos de trabajo.
También Macri cree que la menor demanda por el enfriamiento de la economía puede desacelerar la inflación. El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, había dicho que en enero estaría en 3%, pero el índice de la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires fue del 4,1%.
El dato preocupó más. En Balcarce 50 decían ayer que "la mayor incidencia fue la suba en restaurantes y hoteles del 10%". Pero la dinámica de los precios preocupa por el impacto político a mediano plazo.
El Presidente está convencido de que el control de precios, al estilo Guillermo Moreno, no es la política de fondo, más allá de que anunció que se sancionará con aquellas herramientas institucionales a formadores de precios o a quienes cometan abusos de posición dominante y prácticas de cartelización.

El remedio real, según Macri, es la política monetaria y fiscal. Pero tendrá efecto en el mediano plazo. Según fuentes de la Casa Rosada, Prat-Gay prevé bajar el déficit fiscal en 1% del PBI: de 5,8% en 2015 (7,1% si se computa la deuda flotante, lo que el Estado debe a sus proveedores) a 4,8% en 2016. Es el resultado de una baja del gasto total del 3% del PBI y una pérdida de ingresos de 2%.
La poda del gasto es así: la primera etapa de eliminación de subsidios en luz, gas y agua lo bajará en 2% del PBI. Y el recorte de gastos de la administración será 1%: habrá racionalización en sobreprecios, corrupción, despidos, "ñoquis", compras y contrataciones. Suma: 3% del PBI.
La pérdida de ingresos se da por la eliminación y rebaja de retenciones (agro, economías regionales y minería), que implican una baja de recursos de 1% del PBI. Y la salida del cepo cambiario, otro 1%: se deja de cobrar el 20% del dólar ahorro y el 35% del dólar tarjeta y se devuelven a quienes no pagan Ganancias. Suma: 2%. Resultado neto: el gasto baja 1%.
Otras medidas se neutralizan, según el Gobierno. La futura suba del mínimo no imponible de Ganancias, la rebaja del IVA y el aumento de asignaciones familiares tendrían un impacto fiscal de 0,7% del PBI, pero según quienes siguen los números en la Casa Rosada se compensa con los mayores ingresos por exportaciones vía la devaluación de casi 15 pesos por dólar. Y el aumento en las jubilaciones y en la asignación universal por hijo (AUH) es automático por el aumento de la recaudación.
En medio de ello, el Banco Central bajó la emisión monetaria del 40% en diciembre a un 28% en enero.
Macri está en un brete: los economistas ortodoxos, incluso algunos en el Gobierno, consideran demasiado gradual el ajuste de 1% del PBI. Y los opositores del kirchnerismo dicen que es un ajuste salvaje.
Cerca de Macri explican: "Es el costo de una transición dirigida a normalizar la economía". El crecimiento en 2016 será moderado, de apenas 0,5%, y la meta de inflación, de 20 a 25%. "Con la economía normalizada, en los tres años siguientes el crecimiento rondará el 4%", dicen. Para ello, Macri apuesta a nuevas inversiones industriales y en obra pública y a financiamiento local e internacional. La reducción del déficit sería entonces más acelerada por crecimiento de ingresos y por "mejor gestión del gasto".
Para ello es clave el acuerdo con los holdouts para así obtener financiamiento para un plan de infraestructura y para financiar a los sectores público y privado. Así las cosas, el 4,8% de déficit de 2016 se financiaría con menos emisión monetaria y crédito interno y externo.
Por otra parte, el flujo positivo de los créditos del BID, Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento será de 1500 millones de dólares en 2017 y "algo positivo" en 2016.
Todesca admitió las dificultades
El director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), Jorge Todesca, afirmó ayer que "es un dato importante" la suba de la inflación de enero, que superó el 4 por ciento, y confirmó que "el Gobierno está preocupado" por esta tendencia. "La inflación es muy difícil de combatir cuando dura tantos años", reconoció.