Majestuoso testimonio de un poder agostado

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viernes, 23 de septiembre de 2011

Ahmadineyad pone en duda en la ONU el 11-S y el Holocausto


ELPAIS.com  > Internacional

EE UU, los países de la UE y otras naciones abandonan la Asamblea durante el discurso del presidente de Irán.

 

ANTONIO CAÑO | Nueva York 


En una de sus más provocadoras y conseguidas actuaciones en la ONU, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha dado lugar a una desbandada general en el aforo de la Asamblea General al volver a poner en duda el Holocausto y referirse al 11-S como "ese misterioso incidente", entre otras brutales descalificaciones a Estados Unidos que arruinan cualquier ilusión de moderación de parte del régimen al que representa.
El discurso de Ahmadineyad ha sorprendido por su dureza y, además de reabrir un litigio que parecía relativamente dormido en los últimos meses, obliga a preguntarse sobre su significado en el contexto de la lucha por el poder que desde hace tiempo se viene librando en Irán. Ahmadineyad ha llegado este año a Naciones Unidas con aparentes signos de debilidad, por la hostilidad de que ha sido víctima de parte del sector religioso más intransigente, y precedido de algunos gestos de buena voluntad que parecían anunciar una versión moderada y conciliadora del presidente iraní.
No fue así. Después de varios minutos dedicados a resaltar la divinidad del ser humano y la presencia de Dios en todo aquello que crea el hombre, incluida la ONU, ha arremetido ferozmente contra EE UU, a quien recordó la esclavitud, el uso de bombas atómicas, la guerra de Vietnam, entre otros episodios, y al que culpa de la recesión económica que vive hoy el mundo.
Todo eso forma parte del repertorio habitual de los discursos de este dirigente, y solo ha molestado en la medida en que era el indicador de que Ahmedineyad no venía a Nueva York precisamente a hacer amigos. Pero lo que forzó que la delegación norteamericana recogiera su carpeta y abandonara la sala fue la alusión del líder iraní a que EE UU había "utilizado ese misterioso suceso del 11-S como pretexto para atacar a Irak y Afganistán".
Las teorías conspirativas sobre el 11-S, del que se acaba de cumplir el décimo aniversario, se han escuchado muchas veces y en muchos sitios. Ahora han resonado en la tribuna de la ONU, en Nueva York, a un par de kilómetros de la Zona Cero, y en la inauguración de una Asamblea General, probablemente el momento estelar de la política internacional cada año.
Tras EE UU, y ante la evidencia de que la oratoria de Ahmadineyad no se templaba, se ha levantado los representantes de Francia, y después de ellos, los de los demás países europeos y de otros continentes que igualmente se sentían heridos por las palabras del presidente iraní, quien no solo ha atacado a EE UU sino a "la ideología sionista" que lo invade todo y a los judíos como tal. No se puede entender de otra manera su nueva alusión de que "usando las redes de medios de comunicación imperialistas que están bajo la influencia del colonialismo, poderes arrogantes amenazan a quienes cuestionan el Holocausto y el 11-S con sanciones y acciones militares".
Ahmadineyad ya provocó la ira y consternación mundial cuando en 2005 dijo en este mismo foro que "han creado un mito en el nombre del Holocausto". Pero desde esa fecha daba la impresión de que el presidente iraní había evolucionado hacia posiciones más prudentes y representaba, en realidad, el rostro más amigable del régimen iraní. Antes de llegar a Nueva York ha concedido entrevistas a medios norteamericanos en las que incluso se muestra relativamente conciliador en lo que se refiere al programa nuclear de Irán.
Tras el discurso de hoy, ese problema cobra de nuevo vigencia y urgencia. Obama mencionó ayer en su discurso en la Asamblea que la comunidad internacional tenía derecho a conocer qué esconde la investigación nuclear iraní. La semana pasada, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), dependiente de la ONU, advertía del riesgo de que el Gobierno de Irán hiciera un uso militar de su desarrollo nuclear.
Es muy posible que exista alguna conexión entre ese asunto y el tono empleado hoy por Ahmadineyad en su discurso. Puede ser, o bien un mensaje a EE UU de que no existe ninguna posibilidad de negociación en materia nuclear, o una señal a los ayatolás en Teherán de que no se ha "vendido" a Occidente. O bien las dos cosas al mismo tiempo. La complejidad y el oscurantismo de la política interna iraní permiten especular con cualquier conjetura.
Es, en todo caso, una mala noticia para Barack Obama, que no solo tendrá que enfrentarse a la realidad acuciante de ese conflicto, sino a la presión política doméstica por no haber sido hasta ahora más enérgico con Ahmadineyad. Sarah Palin ha dicho en la víspera de este discurso que Obama no debería haberle permitido al presidente iraní acercarse a la ONU, una opinión que seguramente comparten la gran mayoría de los candidatos presidenciales republicanos, con gran ignorancia de las reglas de funcionamiento de esta organización y de los límites de los poderes presidenciales.

El gobierno de Dilma intervino fuerte para frenar la devaluación del real

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martes, 20 de septiembre de 2011

Las potencias intentan enfriar el afán palestino de ser un Estado de la ONU


ELPAIS.com  > Internacional

Abbas presentará el viernes la carta para el reconocimiento de pleno derecho.

 

ANTONIO CAÑO | Washington 


Ignorando las fuertes presiones recibidas en los últimos días para modificar su estrategia, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha confirmado al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que el próximo viernes presentará formalmente al Consejo de Seguridad la carta que se requiere para solicitar su incorporación a esta institución como el 194 miembro de pleno de derecho. Parece muy difícil ya que en el tiempo que queda hasta esa fecha se encuentre una alternativa para impedir un paso que podría tener graves consecuencias en Oriente Próximo.

Netanyahu dispuesto a reunirse con el líder palestino en Nueva York
Ban Ki-Moon prefiere que el nuevo Estado nazca tras una negociación 
El representante palestino en la ONU, Riyad Mansour, ha asegurado tras el encuentro entre Abbas y Ban Ki-moon que, tal como exigen las reglas de la ONU, el viernes, después del discurso de Abbas ante la Asamblea General, se dará curso a la carta en la que el futuro estado se compromete a cumplir con los principios y normas de la organización.
Eso no significa que inmediatamente después se deba proceder a la votación de esa solicitud. Los 15 países miembros del Consejo de Seguridad, especialmente los cinco con derecho de veto, disponen de instrumentos para retrasar la votación por semanas o meses, todo el tiempo que sea necesario para buscar otras opciones. Los palestinos siempre tendrán la oportunidad de trasladar su petición a la Asamblea General, donde una minoría simple les elevaría de su estatus actual de "entidad" al de "estado observador", lo que supone una serie de derechos adicionales.
En el Consejo de Seguridad serían necesarios nueve votos para que la propuesta fuese aceptada, siempre que no existiera ningún veto, algo que ya ha descartado Estados Unidos con su anuncio de que impedirá la creación de un estado palestino por esa vía. La diplomacia norteamericana confía, no obstante, en que ese paso no será necesario porque apuesta a que los palestinos no conseguirán el respaldo de nueve países. Además de EE UU, China, Rusia, Francia y Reino Unido, los miembros permanentes, forman actualmente parte del Consejo de Seguridad, como miembros temporales, Alemania, Portugal, Bosnia-Herzegovina, Brasil, Colombia, Líbano, Suráfrica, India, Gabón y Nigeria.
Pese a las dificultades de obtener un acuerdo, ayer comenzó en Nueva York un campaña de diplomacia en todos los frentes para intentarlo. En ningún sitio como en la ONU, donde se decidió la partición de Palestina y la creación de Israel en 1947, se conoce la sensibilidad y la trascendencia de lo que durante décadas se ha conocido como "el problema palestino". Pocos conflictos mundiales a lo largo de la historia han tenido el potencial de desestabilización y violencia que este sigue teniendo hoy.
De ahí, el esfuerzo de todos por conseguir algo que salve la dignidad de los palestinos sin dejar a Israel en una posición de debilidad. Durante años, eso ha sido la cuadratura del círculo y probablemente lo sigue siendo. El primero que lo intentó ayer fue Ban Ki-moon en su reunión con Abbas, que resultó "constructiva", según la nota oficial de la ONU, lo que en el lenguaje diplomático significa "poco productiva".
El secretario general dejó claro que su preferencia es la de crear un estado palestino por medio de la negociación. Ban Ki-moon "expresó su deseo de que la comunidad internacional y las dos partes encuentren una vía para reanudar las negociaciones en un marco legítimo y equilibrado".
También con el objetivo de encontrar una fórmula para reanudar las conversaciones directas entre palestinos e israelíes se han reunido los representantes del Cuarteto (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y ONU) y, bilateralmente, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton y la responsable de política exterior de la UE, Catherine Ashton. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha mostrado su disposición a reunirse con Abbas esta semana en Nueva York para dar un impulso al proceso de paz. Para volver a la mesa de negociación, los palestinos exigen que Israel acepte suspender la construcción de asentamientos y reconocer las fronteras de 1967 para el futuro estado palestino.
Distintas opciones se están estudiando en estos momentos. Una de ellas es la de garantizar a los palestinos su aceptación como estado de la ONU dentro de un año a cambio de que accedan a reanudar las conversaciones ahora. Israel pone serios obstáculos a esa solución.
La Administración norteamericana intenta convencer a los palestinos de que, de no reemprender ahora las conversaciones, la situación puede ponerse aún peor para ellos en los próximos meses. Barack Obama tiene, por ejemplo, la presión del Congreso, donde un importante grupo de legisladores republicanos y demócratas pretende suspender la ayuda de 500 millones de dólares que EE UU concede actualmente a la Autoridad Palestina si ésta insiste en la vía de reclamar su reconocimiento como estado. En unas declaraciones hechas en su vuelo hasta Nueva York, Abbas ha admitido que "los palestinos tienen por delante tiempos difíciles".