Majestuoso testimonio de un poder agostado

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viernes, 9 de septiembre de 2011

Activistas egipcios atacan la Embajada de Israel en El Cairo


ELPAIS.com  > Internacional

Cientos de personas derriban parcialmente el muro de hormigón de 2,5 metros de altura que rodea el edificio y tiran por la ventana "miles de documentos oficiales". La tensión entre ambos países no deja de crecer.


Cientos de manifestantes han asaltado la Embajada de Israel en El Cairo, tras demoler parcialmente un muro de hormigón que la policía egipcia había colocado el lunes, precisamente, para proteger el edificio ante las constantes marchas de protesta desarrolladas desde la caída de Hosni Mubarak. Mientras tanto una planta del edificio del Ministerio del Interior ardía en esta tarde de protestas que, aunque al principio transcurrió sin incidentes, ha dejado al menos 55 heridos, recoge Efe de la agencia oficial egipcia Mena.
La manifestación convocada en la céntrica plaza de Tahrir ha transcurrido sin incidentes hasta que un grupo numeroso de activistas ha llegado hasta la sede diplomática israelí para echar abajo el muro. Con martillos, barras y hasta sus propias manos han forzado la barrera de casi tres metros de altura. Finalmente esta cedió y las fuerzas de seguridad decidieron intervenir. Los activistas, una vez dentro, se han deshecho de "miles de documentos oficiales" tirándolos por las ventanas, ha informado Al Jazeera, y hasta un manifestante ha conseguido retirar la bandera israelí que presidía la Embajada.
Policías y soldados egipcios impidieron que la manifestación se acercara a las puertas de la sede diplomática, pero no obstaculizaron los martillazos contra el muro. Fuentes policiales indicaron que el muro fue instalado para proteger en general a los ocupantes del edificio y no a la Embajada israelí, que cuenta con una vigilancia especial. La protesta ante la sede diplomática israelí se produjo al término de una marcha con la que miles de personas reclamaron más rapidez en las reformas políticas y el fin de los juicios militares contra civiles.
Hacia las 00.30 de la noche (hora española peninsular) un periodista de AFP ha asegurado que en una comisaría de El Cairo en las inmediaciones de la Embajada se han escuchado disparos.
La tensión entre ambos países es creciente tras la salida del poder de Hosni Mubarak en Egipto debido a las revueltas populares. La alianza -forjada en los acuerdos de paz de Camp David firmados por Menahem Begin y Anuar el Sadat en 1978- se rompió entonces y entró definitivamente en crisis con la muerte accidental de cinco policías egipcios a cargo del Ejército hebreo, en una operación de Israel tras un ataque de milicianos palestinos.


jueves, 8 de septiembre de 2011

Obama presenta un ambicioso plan de choque para reducir el desempleo


EL PAÍS/INTERNACIONAL


El presidente propone una inversión de 325.000 millones de euros y pide en el Congreso que acabe "el circo político".

A. CAÑO | Washington


En una ambiciosa iniciativa destinada a reducir el paro y aumentar sus posibilidades de reelección, Barack Obama pidió anoche al Congreso de Estados Unidos el respaldo inmediato a un plan de casi 450.000 millones de dólares (325.000 millones de euros) para estimular el crecimiento económico y la creación de empleo. No es fácil que esta propuesta, que llega en un momento de gran polarización política en el país, reciba luz verde en la Cámara de Representantes, donde los republicanos son mayoría.
La intervención de Obama ante una sesión conjunta de la Cámara y el Senado se produce en medio de un estancamiento del índice de desempleo en el 9,1% y de los más bajos niveles de popularidad del presidente desde el comienzo de su mandato, ligeramente por encima del 40%.
"El propósito de esta ley", dijo Obama, "es simple: poner más gente a trabajar y más dinero en los bolsillos de aquellos que están trabajando". La ley combina una serie de beneficios fiscales, especialmente para aquellos que cobran sus nóminas y las empresas que promueven empleo, con inversiones públicas en infraestructuras y beneficios sociales para los parados. Más del 70% de la economía norteamericana depende del gasto de los consumidores, por lo que es imprescindible devolverle poder adquisitivo a los ciudadanos para revitalizar la actividad económica.
"Esta ley creará más empleos para los trabajadores, para los maestros, para los veteranos de guerra y más empleos para los desempleados de larga duración. Permitirá ayudas fiscales a las compañías que están contratando a nuevos empleados y reducirá los impuestos a sus ingresos a la mitad de los trabajadores y a todos los pequeños negocios", aseguró el presidente. "Tienen que aprobar estos empleos de inmediato... Tenemos que poner fin al circo político y hacer algo para ayudar a la economía", añadió.
Obama se refirió al "circo político" en referencia al clima de enfrentamiento que se ha impuesto en Washington desde hace ya varios meses. Pero es dudoso que este discurso, que la oposición ha considerado como un mero acto electoral sin ningún valor económico, pueda de repente serenar los ánimos. Ayer un grupo de congresistas republicanos se ausentó del discurso del presidente en protesta por el supuesto uso electoral que Obama está haciendo de las cámaras del Congreso. "Estoy harto de discursos", declaró el senador Jim DeMint, uno de los más fieles seguidores del Tea Party y el principal promotor de este gesto extremo de desaprobación de la política de la Casa Blanca. Varios miembros de la Cámara de Representantes se le sumaron, pese a las presiones de los líderes republicanos en el Capitolio, que entienden que una medida así puede dañar gravemente la imagen del partido ante los electores.
"Es el presidente de Estados Unidos y creo que todos los miembros del Congreso deberían de estar presentes, pero no tengo capacidad para garantizarlo", admitió ayer el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner. Tanto él como el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, anunciaron su asistencia, aunque decían compartir las quejas de sus compañeros sobre el discurso de Obama. "Esto no es un plan para crear empleo, esto es un plan para lograr la reelección", declaró McConnell.
La historia norteamericana recoge muy pocos casos en los que se hayan producido ausencias intencionadas de un discurso presidencial ante una sesión conjunta del Congreso. En los años recientes, solo se recuerdan un boicoteo de algunos republicanos a un discurso de Bill Clinton y la inasistencia del grupo de congresistas negros a una intervención de Richard Nixon.
El hecho de que volviera a producirse ayer es la prueba del grado de pugna partidista que ha alcanzado la política estadounidense. La crisis de este verano sobre la elevación del límite de deuda y la proximidad de un nuevo ciclo electoral han llevado la tensión política hasta niveles que producen escándalo y vergüenza entre algunos ciudadanos que recuerdan la unidad nacional demostrada tras el ataque del 11 de septiembre, hace ahora precisamente diez años.
A lo largo de esta década muchas cosas han ocurrido en este país que explican la degradación de la convivencia. Dos guerras discutibles y una crisis económica sin comparación desde la Gran Depresión son algunos de los principales factores de crispación. La irrupción en el primer plano político de un movimiento racista y agresivo como el Tea Party es otro elemento imprescindible de la tormenta. Pero también la izquierda ha contribuido en alguna medida al enfrentamiento actual con llamamientos reiterados a Obama a que margine a la oposición o gestos como el del pasado fin de semana de Jim Hoffa, hijo del famoso dirigente sindical desaparecido y actual líder del sindicato de camioneros, quien ofreció al presidente su "ejército" de trabajadores para "frenar a esos hijos de puta" del Tea Party.

Pelea entre ex socios del poder

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