Majestuoso testimonio de un poder agostado

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jueves, 5 de diciembre de 2013

Obama cita la desigualdad como “el mayor desafío de nuestro tiempo”



El presidente de Estados Unidos menciona al papa Francisco en un discurso sobre economía de gran calado social.


YOLANDA MONGE Washington/EL PAÍS


 Barack Obama, durante su discurso hoy en Washington. / BRENDAN SMIALOWSKI (AFP)

El presidente que heredó la peor recesión económica desde la Gran Depresión dejó hoy la confortable Casa Blanca para trasladarse al límite sureste de la ciudad de Washington y pronunciar a orillas del río Anacostia –en uno de los barrios más depauperados de la capital de la nación- un discurso de gran calado social en el que citó al papa Francisco y declaró la desigualdad económica como "el mayor desafío de nuestro tiempo".
“La peligrosa y creciente desigualdad ha puesto en peligro” el fundamento social de la clase media de que “si trabajas duro tienes la oportunidad de salir adelante”, ha dicho Barack Obama, en un acto organizado en un centro social de Anacostia por el Center for American Progress, un think tank cercano a la Casa Blanca. Insistiendo en que esa desigualdad se ha convertido en “el mayor desafío” de nuestra era, el presidente estableció que si bien no se puede prometer “igualdad de ingresos” sí se debe poder garantizar “igualdad de oportunidades”.

La mayor parte del crecimento económico de los últimos años ha ido a unos pocos afortunados”
Barack Obama

Con resonancias de los legados dejados por tres presidentes republicanos –Abraham Lincoln, Theodore Roosevelt y Dwight Eisenhower-, Obama ha expuesto lo que será su agenda doméstica durante el resto de su presidencia y dónde centrará sus energías. “La mayor parte del crecimento económico de los últimos años ha ido a unos pocos afortunados”, ha informado el presidente, con el dato en la recámara de que los ejecutivos de las empresas cobran hasta 273 veces más que los trabajadores.
A continuación, el mandatario ha hecho referencia al Papa, quien a lo largo de 142 páginas de exhortación apostólica describió a finales del mes pasado, en su primer gran documento, una iglesia católica que quiere transformar para hacerla más cercana a sus fieles y un mundo donde triunfa “una economía que mata” a través de la exclusión y la inequidad.
“Los ingresos económicos” de los trabajadores deberían estar marcados por “la ética del trabajo”, ha dicho Obama, no por “el código postal” en el que se viva”, ha recordado el presidente desde Anacostia y un día antes de que miles de empleados de las cadenas de comida rápida de más de 100 ciudades abandonen sus puestos en señal de protesta en lo que ha sido un largo año de denunciar las dificultades de tener que vivir con los 7,25 dólares por hora en los que está fijado el salario mínimo federal.

El presidente quiso recordar para quien no fuera consciente que el nivel de desigualdad económica en EEUU es comparable al de países como Jamaica y Argentina

Sin aportar ninguna receta económica que alivie los problemas existentes pero llamando a que el Congreso apruebe las leyes que están estancadas debido a el obstruccionismo político de la oposición republicana –a la que no mencionó por su nombre sino que se refirió a ella como el gran elefante que está sentando en la habitación y todos pretenden no ver-, Obama básicamente estableció el que será el tono de su discurso del estado de la Unión del próximo mes de enero –algo sobre lo que bromeó ante los asistentes al informarles que la alocución que estaba haciendo no era esa a pesar de que lo pareciera-.
El presidente quiso recordar para quien no fuera consciente que el nivel de desigualdad económica en EEUU es comparable al de países como Jamaica y Argentina. “La desigualdad económica no es solo una cuestión moral, es mucho más probable que suceda una recesión en países con mayores desigualdades”, ha declarado el presidente al reclamar al Capitolio que apruebe la elevación del salario mínimo.
También se refirió a la necesidad de sacar adelante la reforma migratoria, ley que sin duda ya no verá su aprobación este año. “Nuestra historia de discriminación”, ha dicho el primer presidente negro de EEUU, “hace que hispanos y afroamericanos paguen un mayor precio por la desigualdad económica”, ha recordado el mandatario. aunque ha matizado que "el problema es hoy día más de desigualdad entre clases que de desigualdad entre razas”.
Obama finalizó un discurso de casi 50 minutos con una nota de optimismo que contrastaba con un duro dato, el que asegura que más de la mitad de los norteamericanos sufrirá la pobreza en algún momento de su vida. Y aun así, el presidente dijo tener confianza en que el futuro luce más radiante que el pasado y que están por llegar grandes días para EEUU. 

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