Majestuoso testimonio de un poder agostado

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miércoles, 4 de diciembre de 2013

El Gobierno reconoce que está negociando con el Club de París



  
Lo dijo Capitanich en la conferencia de la UIA. También afirmó que hay conversaciones con el Banco Mundial, el BID y la CAF, así como con China, Rusia y Corea. Todas apuntan a recomponer el nivel de las reservas del BCRA.




Discurso. El presidente de la UIA habla en la conferencia. Al lado, los ministros Barañao y Giorgi. ALFREDO MARTÍNEZ
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04/12/13
Jorge Capitanich fue el único que utilizó el helipuerto del Sofitel de Cardales ayer al mediodía para un discurso de media hora. La definiciones del jefe de Gabinete sobre el inicio de negociaciones con el Club de París y otras en paralelo por fondos con el Banco Mundial, el BID y la Corporación Andina de Fomento (CAF) no desilusionaron a quienes toman decisiones económicas. Era el cierre de la Conferencia Industrial, organizada por la UIA, y en primera fila lo escuchaban los presidentes de las principales cámaras empresarias, como no sucedía desde hace tiempo. Allí estaban Jaime Campos de la Asociación Empresaria Argentina, Gustavo Weiss (Construcción), los banqueros Jorge Brito y Claudio Cesáreo, Eduardo Eurnekián (Comercio) y los ruralistas Luis Etchevehere y Eduardo Buzzi.
“Hay un proceso de negociación con el Club de París”, anunció Capitanich en el que fue el primer reconocimiento oficial de esta nueva etapa del Gobierno. Cristina firmó un decreto en 2008 y nunca se concretó una salida para la deuda impaga desde 2002 que, con los intereses, suma US$ 10.000 millones. Capitanich aclaró que “como indica la Constitución, cualquier arreglo pasará por el Congreso”.
Y recalcó que el Gobierno busca “un tipo de cambio real efectivo competitivo a largo plazo.
Hemos elegido la herramienta de la flotación administrada”, indicó en lo que se leyó como un sendero hacia un dólar más alto. Anticipó que buscan US$ 450 millones de la CAF y recursos de los gobiernos de Rusia, Corea y China para obra pública. En Cardales se interpretó como un intento de ingreso de dólares que frene la actual sangría de reservas.
Aunque varias veces mencionó a Cristina Kirchner, Capitanich no solo habló con el tono que utilizan los presidentes. También parecía referirse a otro modelo económico. Así, mencionó “debemos ir de una economía cerrada a una más abierta e integrada estructuralmente al mundo”, como dando por sepultado el vivir con lo nuestro que motorizó numerosas medidas.
Reconoció una caída de la inversión al señalar que “2011 era de 24% del PBI y actualmente es de 22,6%”. Y tal vez para no desentonar, el jefe de Gabinete evitó mencionar la inflación pero encontró un atajo: “Hay que resolver el estrangulamiento de sectores y de precios con más oferta. La inversión debe dejar de lado una mera búsqueda de beneficio de corto plazo”, concluyó en lo que pareció el único reproche a los industriales.
Minutos antes había hablado el presidente de la UIA Héctor Méndez que reclamó al Gobierno diálogo, medidas para mejorar la competitividad y “un sistema impositivo que premie la inversión”. Méndez recordó que las inversiones “se concretan cuando existen condiciones de rentabilidad y cuando el comercio exterior se gestiona de manera inteligente”, en lo que fue recriminación a la política del recién eyectado Guillermo Moreno.
En el auditorio hubo aplausos. Aún, de aquellos empresarios que saben de memoria cómo son las crisis en la Argentina y conocen el desenlace. 

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