Majestuoso testimonio de un poder agostado

Majestuoso testimonio de un poder agostado

jueves, 4 de julio de 2013

El presidente interino de Egipto jura el cargo tras el golpe de Estado


Adli Mansur, hasta ahora el máximo juez de la Corte Constitucional, toma posesión en un Cairo bajo control militar.



DAVID ALANDETE El Cairo 

 La ceremonia se llevó a cabo en el Tribunal Constitucional. / REUTERS - LIVE!
Egipto ya tiene nuevo Presidente interino. Adly Mansur, de 67 años, ha jurado su cargo de forma solemne pasadas las once de la mañana, menos de un día después de que el Ejército sacara sus tropas a la calle y apartara de sus funciones a Mohamed Morsi, elegido democráticamente por las urnas hace algo más de un año. Masur ha dicho que convocará pronto elecciones legislativas y presidenciales, “porque es el único camino de la justicia”, y ha dado las gracias a los movimientos juveniles populares y al Ejército por impulsar los valores de “la revolución del 30 de junio”, en referencia al domingo, el día en que hasta 17 millones de personas salieron a las calles en Egipto a pedir la marcha del islamista Morsi.
“Juro proteger el sistema de la República, respetar la constitución y la ley y guardar los intereses de la ciudadanía”, dijo Mansur en una ceremonia solemne en la sede de la Corte Constitucional Suprema. En ese momento, nueve cazas de la Fuerza Aérea sobrevolaron la plaza de Tahrir dejando estelas negras, blancas y rojas, los colores de la bandera nacional, arrancando los vítores a los cientos de personas que aún quedan allí desde las celebraciones de anoche. Instantes antes Mansur había jurado su cargo como presidente de ese tribunal, ya que el 19 de mayo Morsi le había elegido para ello pero aún no había podido ser investido. La fecha para ello había sido programada para el 30 de junio, pero las multitudinarias protestas que paralizaron el país lo evitaron.
En la noche y la madrugada del miércoles fallecieron 10 personas en Egipto por enfrentamientos entre partidarios y detractores de Morsi. En sus primeras declaraciones a la prensa tras tomar posesión de su cargo, el Presidente interino Mansur dijo: “El grupo de los Hermanos Musulmanes es parte de este pueblo y están invitados a participar en el proceso de construcción de la nación ya que nadie va a ser excluido, y si responden a esta invitación, serán bienvenidos”.
La Constitución de corte islámico que, con el respaldo de Morsi, aprobaron las urnas con un 64% de votos a favor y un 35% de participación ha quedado suspendida. El Ejército ha estado en control del país durante unas 18 horas, desde que arrestó a Morsi hasta que Mansur juró el cargo. Según los planes que anunció el comandante en jefe del Ejército, general Abdel Fatah al Sisi, en un discurso a la nación, ahora se formará un Gobierno de unidad nacional tecnocrático, que tutelará el proceso de creación de una nueva carta magna. Posteriormente se convocarán las elecciones. Mansur dio garantías en su discurso de que se atendrá a todos esos requerimientos.
Mientras, el Ejército seguía reteniendo a Morsi en los cuarteles generales de la Guardia Republicana, donde se había refugiado horas antes del golpe. La sociedad de los Hermanos Musulmanes dijo en la madrugada del jueves que el Ejército había detenido a dos de sus líderes, Saad al Katatni, presidente del Partido Libertad y Justicia, la rama política de la hermandad, y Rashad Bayoumi, vicepresidente de la misma formación política. Además se habían emitido órdenes de arresto de hasta 300 miembros de esa cofradía, incluido su líder, Mohamed Badie. Se cerraron también sus emisoras de televisión, según dijeron fuentes militares, para evitar incitaciones a la violencia.
Miles de partiarios del Presidente siguen atrincherados en las inmediaciones de la mezquita de Rabia el Adawiya, en el distrito de Ciudad Nasser, al este de El Cairo. Han cortado las calles, y se protegen con escuadrones de hombres armados con palos y cadenas, y protegidos por escudos y cascos. Mantienen que Morsi aún es su presidente. Este, de hecho, se dirigió a ellos a través de un mensaje grabado en el que dijo: “La voluntad del pueblo no puede ignorarse un año después. A esto se le llama democracia selectiva”.
La plaza de Tahrir, en El Cairo, epicentro de las revueltas que en 2011 acabaron con el régimen autoritario de Hosni Mubarak, celebró el golpe hasta ya entrada la mañana. “Victoria de la legitimidad popular”, gritaban los miles de manifestantes. “El Ejército y el pueblo son la misma mano”, “no es un golpe” y “adiós Morsi”, cantaban.


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