Majestuoso testimonio de un poder agostado

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domingo, 16 de febrero de 2014

La oposición venezolana convoca una gran marcha contra la violencia



El dirigente buscado López anuncia que asistirá a una protesta el martes.


EWALD SCHARFENBERG Caracas 



Mientras la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, denunciaba la posible gestación de un golpe de Estado en Venezuela, el ex candidato presidencial y líder opositor, Henrique Capriles Radonski –gobernador del estado de Miranda- anunció la próxima convocatoria de una concentración contra la violencia.
La titular del ministerio público sumó su voz a la de otros funcionarios públicos –entre ellos, el presidente Nicolás Maduro- que afirman que los desórdenes que tienen lugar en Caracas y otras ciudades venezolanas desde mediados de la semana pasada forman parte de una trama conspirativa que busca derrocar al Gobierno.
El domingo, la ministra de Información y Comunicación (MinCI), Delcy Rodríguez, insistió en la teoría de una conspiración, durante una conferencia de prensa en la que atribuyó la autoría del golpe en marcha “al narcoparaco” Álvaro Uribe Vélez, ex presidente de Colombia.
Capriles Radonski, en una rueda de prensa ofrecida el domingo en Caracas, le siguió la corriente a esa versión pero para reducirla al absurdo: “Los civiles no damos golpes de Estado”, le devolvió la pelota al oficialismo, “así que le exigimos al Gobierno que muestre las evidencias de los militares que pueden estar actuando contra la Constitución”.
El ex candidato Capriles Radonski dio un paso al frente con su intervención, después de que los hechos en la calle parecieran haberle concedido la iniciativa política a los dirigentes de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que, como Leopoldo López y María Corina Machado, favorecen opciones más allá de las electorales para desalojar al Gobierno de Nicolás Maduro. Capriles exigió al primer mandatario el desarme de los grupos paramilitares adeptos a la revolución y, si bien rechazó la violencia, pidió que no se criminalice a los estudiantes “que tienen razones para protestar”. Al adelantar la próxima realización de una marcha contra la violencia, aseguró que pronto dará a conocer el lugar y fecha para la convocatoria.
La noche anterior, autoridades de la policía política allanaron las residencias de Leopoldo López y de su padre. López, en busca y captura acusado de ser el instigador de los desórdenes, anunció este domingo por la noche en un vídeo colgado en su cuenta de Twitter que el martes encabezará una marcha al Ministerio del Interior. “Estaré allí para dar la cara. No he cometido ningún delito”, afirmó.
La jornada dominical pareció abrir una tregua después de cuatro días de protestas protagonizadas por grupos estudiantiles contrarios al Gobierno chavista. El sábado por la noche se desataron verdaderas batallas campales en algunos puntos del este de Caracas. Por tercera noche consecutiva, los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana desalojaron a grupos de manifestantes en las calles adyacentes a la Plaza Francia de Altamira. Las escaramuzas se tornaron violentas y se extendieron al vecino barrio de Chacao, donde se produjeron destrozos en inmuebles gubernamentales y agencias bancarias. Los sectores estudiantiles han denunciado la acción de presuntos infiltrados con la misión de generar violencia.
También se registraron disturbios nocturnos frente a la sede del principal canal de televisión del Estado, Venezolana de Televisión. La televisora está enclavada en el corazón de una zona residencial de clase media y tradicionalmente antichavista al este de Caracas. Piquetes de los cuerpos de seguridad dispersaron a los manifestantes mediante el uso de gases lacrimógenos y perdigones. En Ciudad Guayana, al sur del país, una vigilia estudiantil fue disuelta violentamente por efectivos militares.
El domingo, bajo el sol caribeño, cientos de estudiantes marchaban por la avenida Francisco de Miranda, el centro geográfico de la ciudad. Pero el lunes concentraba las expectativas. Ese día se despejarán las incertidumbres sobre los efectos que tendrá la decisión del presidente Nicolás Maduro de castigar a los cantones opositores suspendiendo los servicios de metro y metrobús que los atienden. Ambos sistemas constituyen los medios principales para la movilización de los caraqueños, que ahora deberán enfrentar, además de sus penurias cotidianas para conseguir determinados bienes de consumo, la duda acerca de cómo llegarán a sus sitios de trabajo.
También para el lunes se espera una reacción de los “colectivos” o grupos de base armados del chavismo, de quienes el sábado el presidente Maduro pareció distanciarse. “El que lleve franela roja y saque un arma para atacar a alguien, no es chavista”, fue su advertencia.
En su edición dominical el diario Últimas Noticias de Caracas puso en entredicho la versión oficial sobre los disturbios del miércoles, los más graves de la semana, que en la capital tuvieron un saldo de tres muertes y decenas de heridos. Haciendo un análisis de fotos y vídeos aficionados, el diario demuestra que funcionarios de la policía política reprimieron a los manifestantes con disparos, y que podrían haber causado dos de los decesos. 

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