Majestuoso testimonio de un poder agostado

Majestuoso testimonio de un poder agostado

sábado, 18 de febrero de 2012

El Partido Republicano al borde del abismo


Se desvanece el candidato más viable, Romney, ante el ascenso del más conservador, Santorum.

 

EL PAÍS/ANTONIO CAÑO Washington 

El Partido Republicano vive estos días al borde del precipicio, mientras ve como se desvanece su candidato presidencial más viable, Mitt Romney, ante el acoso de un ultra conservador como Rick Santorum cuya nominación equivaldría a presentarle al país una alternativa extremista con escasas posibilidades de obtener la victoria. Aún peor, un éxito de Santorum en las próximas citas de las primarias podría dar lugar a una división interna con riesgo de extenderse hasta la misma Convención del verano.
Después de casi dos meses de campaña electoral y nueve primarias celebradas, se ha llegado al punto más temido por la dirección republicana: un partido incapaz de encontrar un candidato creíble y una feroz batalla interna entre moderados y conservadores radicales.
Nadie está aún en condiciones de predecir cómo puede concluir ese conflicto, pero ya se vislumbra que ninguno de los competidores por la nominación alcanzará el respaldo suficiente para unir a toda la oposición, y no se descarta la posibilidad de que aún haya que buscar una alternativa diferente capaz de recomponer el consenso. Mientras tanto, Barack Obama asciende hasta el 50% de popularidad en las últimas encuestas, favorecido por una situación económica que empieza a ofrecer señales consistentes de recuperación.
Romney está echando el resto –dinero y energías- en Michigan, consciente de que una derrota allí en las primarias del próximo día 28 podría suponer el final de sus aspiraciones presidenciales. Michigan es la tierra natal de Romney y el Estado donde su padre, George Romney, ejerció como un popular gobernador. Si no es capaz de derrotar ahí a Santorum, que actualmente marcha primero en los sondeos, el partido puede entender que, simplemente, no está en condiciones de ser nominado.
Si el próximo 28, Romney es derrotado en Michigan puede ser el fin de sus aspiraciones

Michigan es, además, un termómetro de otros Estados industriales del medio oeste que son determinantes para la victoria en noviembre, como Ohio, donde Santorum es también el favorito en estos momentos.
Tras su victoria en Florida, todo indicaba que el camino hacia el triunfo final estaba despejado para Romney. Parecía que, por fin, las fuerzas conservadoras lo habían aceptado como la mejor baza para derrotar a Obama debido a su presunta capacidad para el atraer el voto centrista.
Pero no ha sido así. El rechazo que desde el comienzo de esta campaña ha mostrado hacia él el sector conservador del partido, movilizado por el Tea Party, ha persistido. Santorum obtuvo tres sorprendentes victorias en Colorado, Minnesota y Missouri, y ahora los conservadores lo ven como su hombre, igual que antes vieron a Newt Gingrich.
Gingrich tampoco ha desaparecido de la escena. Ganó en Carolina del Sur y es favorito a la victoria en Georgia en el supermartes, el 6 de marzo, lo que le convertiría en el preferido en los Estados del sur. Todavía se siente con posibilidades de disputarle a Santorum el trono del radicalismo. Pero si ambos unen fuerzas en algún momento contra Romney, la posición del exgobernador de Massachusetts puede ser aún más débil.
Romney tiene el mismo problema que ha tenido desde el primer día: la gente no se lo cree. Es correcto, habla bien, es fotogénico, pero parece artificial. Con toda su rudeza, Gingrich o Santorum parecen decir hoy lo mismo que dirían si no fueran candidatos presidenciales. Romney, en cambio, parece decir lo que hay que decir para ser el vencedor.
Gingrich, que fue la primera opción conservadora, está fuertemente lastrado por un controvertido pasado personal y político. Santorum, sin embargo, con sus chalecos de lana y su gesto bondadoso, aparece como una figura limpia de toda sospecha. Es el ángel con el que soñaba el Tea Party.
Pero, al margen de ese valor onírico que le atribuyen los fanáticos, ¿quién es Santorum? Políticamente, un desastre. En 2006 perdió su escaño del Senado por Pensilvania por 18 puntos de diferencia. Cuando entró en esta campaña electoral nunca llegó al 10% de respaldo, y su índice de reconocimiento en el conjunto del país era todavía más bajo.
Su mayor respaldo en la actualidad proviene de los que se llaman “conservadores morales”. En asuntos como aborto, anticonceptivos, matrimonio homosexual y familia está todo a la derecha que es concebible estar. Educa a sus siete hijos en casa para librarlos de las influencias negativas de la escuela. Su esposa continuó el embarazo de un feto que había sido diagnosticado con una enfermedad incurable y que murió a las dos horas de nacer.

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