Majestuoso testimonio de un poder agostado

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martes, 3 de mayo de 2011

La CIA a Obama: "Tenemos contacto visual; Gerónimo abatido"


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"Contacto visual con Gerónimo; enemigo muerto en acción"
La operación que acabó con Bin Laden bordeó el desastre al caer un helicóptero estadounidense nada más llegar. Los comandos ensayaron durante semanas en una réplica de la mansión del líder de Al Qaeda.

EL PAÍS - Madrid -  

"Gerónimo EKIA". Con esta escueta frase, el director de la CIA, Leon Panetta, anunció la muerte de Osama bin Laden. Unos segundos después de escuchar el nombre en clave del principal objetivo del espionaje de EE UU desde el 11-S seguido por el acrónimo en inglés de "enemigo muerto en acción", Barack Obama, reunido con sus asesores en la sala de crisis de la Casa Blanca, habló al fin: "Lo tenemos".

 Un miembro del comando de élite de la Marina SEAL sacó una foto del cadáver del hombre alto y barbudo, y lo envió a analistas que, a través de un programa de reconocimiento facial, determinaron que había un 95% de probabilidades de que se tratara de Bin Laden. Una de las esposas del líder de Al Qaeda también identificó el cuerpo, según The New York Times, aunque la confirmación crucial llegó posteriormente tras comparar el ADN con muestras de familiares, que arrojaron un 99,9% de certeza.

El comienzo de la operación que culminaba ocho meses de trabajo y años de recopilación de información auguraba un desastre. Dos docenas de comandos de la unidad de élite de la Marina SEAL tenían que descolgarse de dos helicópteros Black Hawk en la madrugada del lunes en un fortificado complejo en la ciudad de Abottabad, a 60 kilómetros al norte de Islamabad. Pero uno de los aparatos sufrió un fallo mecánico y cayó, con la cola enganchada en un muro de 3,5 metros.

Los detalles de la prensa estadounidense difieren aquí sobre dónde cayó el aparato y si el objetivo era que los militares descendieran dentro del complejo residencial donde se ocultaba Bin Laden desde hace cinco o seis años, o fuera, como relata The Washington Post. Según este diario, el accidente obligó a que los militares a bordo del Black Hawk averiado, que tenían que haber iniciado la operación desde el exterior, tuvieran que luchar para ocultarse de los hombres del terrorista dentro del patio fortificado.

En el otro extremo del mundo, el consejo de guerra reunido en la sala de crisis contuvo la respiración, según relató John Brennan, principal asesor de seguridad de la Casa Blanca. Nadie quería otro Black Hawk derribado como el ocurrido en Somalia en 1993, una de las pesadillas recurrentes en todas las reuniones previas para decidir cómo se realizaría la operación. Un tercer helicóptero, un Chinook, fue enviado para apoyo de emergencia. Finalmente, según el periódico de Washington, los seals que se descolgaron fuera del recinto se unieron a los que cayeron en el interior, y avanzaron intercambiando disparos.

Desde la sala de crisis, el presidente de EE UU y su equipo siguieron en directo el avance en el edificio principal del complejo, cuarto por cuarto, planta por planta, la mayor parte del tiempo en silencio. El rostro de Obama parecía "de piedra", según un ayudante. El vicepresidente, Joe Biden, pasaba las cuentas de un rosario. En una pantalla, el director de la CIA narraba desde la sede del organismo, al otro lado del río Potomac, lo que estaba ocurriendo en Pakistán.

"Los minutos pasaban como días", contó Brennan. "Fue probablemente uno de los periodos con mayores periodos de ansiedad, creo, en la vida de todos los que nos encontrábamos reunidos", describió el principal asesor de seguridad de la Casa Blanca.

El comando había volado a Pakistán durante la noche desde una base en Jalalabad, en la vecina Afganistán. El objetivo era entrar y salir del país antes de que las autoridades paquistaníes detectaran siquiera la incursión de lo que para ellos supondrían fuerzas desconocidas, y pudieran reaccionar y provocar un posible choque violento. Los miembros del equipo se habían entrenado durante semanas y practicado a diario en una precisa réplica del complejo residencial, por lo que conocían sus muros y características exteriores, así como los posibles ocupantes con los que se podían encontrar, según The Washington Post. Según The New York Times, los entrenamientos se llevaron a cabo en réplicas levantadas en ambas costas de EE UU, aunque en un principio no se informó a los seals de cuál sería el objetivo preciso.

Los ensayos cubrieron una amplia gama de escenarios, entre ellos la posibilidad de que Bin Laden intentara rendirse, por lo que los seals también practicaron el método para detenerlo, según una fuente militar citada por el diario. Utilizando órdenes en árabe, el equipo tenía que ofrecer al terrorista la oportunidad de rendirse, y solo abrir fuego si se resistía, como finalmente sucedió.

Los Black Hawk llegaron a Abbottabad justo pasada la medianoche del lunes. Aunque contaban con el elemento sorpresa, al poco de bajar de altitud los helicópteros, los vecinos escucharon una fuerte explosión y disparos. El escándalo fue tal que un residente de la zona relató los acontecimientos en directo en Twitter.

Una vez dentro del edificio principal, los comandos peinaron metódicamente cada habitación hasta llegar a las plantas superiores, donde esperaban encontrar a Bin Laden, mientras desde la Casa Blanca asistían a las conversaciones a través de líneas seguras. En el camino, murieron al menos tres hombres: el mensajero que resultó clave para localizar el escondite de Bin Laden, identificado hoy como el kuwaití Abu Ahmad, su hermano, y un hijo del líder terrorista, Hamza. Uno de estos hombres habría usado como escudo a una mujer no identificada, mientras disparaba contra los estadounidenses. Ambos murieron.

Finalmente, unos 40 minutos después de aterrizar, los seals encontraron a Bin Laden en la tercera planta, vestido con la túnica y los pantalones amplios tradicionales de la zona.

"Tenemos contacto visual con Gerónimo", relató a través de videoconferencia Leon Panetta, director de la CIA, a los congregados en la sala de crisis de la Casa Blanca, usando el nombre en clave para el líder de Al Qaeda, el del histórico jefe de los indios apache. Y minutos después, las esperadas palabras: "Gerónimo EKIA". Enemigo muerto en acción.

El Gobierno de EE UU ha dado pocos detalles sobre los últimos minutos del hombre más odiado del país. Las versiones de distintos medios de comunicación difieren. Aunque Brennan había informado ayer de que el líder terrorista se había ocultado tras una de sus mujeres, la Casa Blanca ha aclarado posteriormente que no era una de sus esposas. Un alto funcionario estadounidense citado por Los Angeles Times relató que la mujer, que resultó herida en una pierna durante el tiroteo, pudo tratar de interponerse entre los comandos y Bin Laden, pero que éste no la estaba utilizando como escudo.

Tampoco se sabe si intercambiaron alguna palabra. Sí que el líder terrorista más buscado recibió al menos un disparo en la cabeza y varios en el pecho. Un tiro sobre su ojo izquierdo le voló parte del cráneo, según muestran las imágenes descritas por fuentes de AP. Bin Laden murió al instante.

Antes de dirigirse al punto prefijado de recogida, los seals hicieron explotar el helicóptero accidentado. En el recinto dejaron 23 niños y nueve mujeres, según AP, aunque según un funcionario paquistaní, tienen bajo custodia a solo nueve niños de entre dos y 12 años. Hacia la 1.10 hora local, los comandos se subieron al otro Black Hawk y al Chinook enviado como refuerzo y volaron de vuelta a Afganistán, con el cadáver del líder de Al Qaeda y material informático y de otro tipo hallado en la casa.

Solo después de salir del espacio aéreo paquistaní, Obama telefoneó al presidente del país, Asif Ali Zardari, para informarle de la operación que había tenido lugar, según The Washington Post.

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