Majestuoso testimonio de un poder agostado

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sábado, 28 de enero de 2017

La cultura en español grita contra el muro de Trump

Una docena de intelectuales de ambos lados del Atlántico, con la lengua como patria común, alzan la voz ante la decisión de EE UU de erigir un muro en la frontera con México.




Vista del muro que separa Sunland Park, en EE UU, de Ciudad Juárez en México. REUTERS)



Madrid / Cartagena de Indias / México DF: EL PAÍS

La hostilidad hacia México de Donald Trump, que esta semana ha cumplido sus peores amenazas, parece confirmar los más negros augurios: el nuevo presidente de Estados Unidos no solo está decidido a construir un muro en la frontera con el vecino del Sur, sino también a cobrárselo a México. Más allá de las consecuencias políticas, sociales y diplomáticas, las noticias impregnan la conversación cultural a ambos lados del Atlántico y afectan a millones de personas que, también en Estados Unidos escriben, hablan o leen en el idioma de Cervantes. EL PAÍS ha buscado la reacción a este insólito clima de enfrentamiento entre una docena de intelectuales y profesionales de la cultura de las dos orillas, cuyas opiniones fueron recogidas en Madrid, México y en Cartagena de Indias, donde estos días se celebra el Festival Hay, cita de escritores y editores en la ciudad colombiana.

Emilio Lledó (Sevilla, 1927) académico y filósofo. “Yo estaba en Berlín cuando cayó el muro. Qué alegría, qué plenitud la de la gente cuando eso se produjo. Fluyeron los seres humanos. Y ahora se produce esa patología otra vez, protagonizada por un individuo al que han votado millones. Ya mostró su rechazo a una lengua que tiene una importancia cultural propia, como todas las lenguas, a la que asiste, además, una producción literaria impresionante. Es un ataque inconcebible, una bestialidad furiosa. Kant decía que frente a la ferocidad y a la maldad hay la belleza de las grandes palabras, y que eso compensa la vida. Pero este hombre no necesita ni la doble moral de las palabras; es brutal y ya está”.

Guillermo del Toro (Guadalajara, México, 1964), cineasta. “Sería un esclavismo absoluto acceder de alguna forma, bilateralmente, a la existencia de un muro que nos ofende a todos. Para mí es muy importante que se continúe la acción ciudadana. No creo que la gente que está en el Gobierno vaya a ofrecer nunca una solución voluntariamente, porque no existe una vocación de gobernar, porque no existe una vocación de defender los intereses del pueblo. Le queda a la gente la necesidad de seguir manifestándose, protestando, diciendo y preguntando cosas incómodas, porque lo que está probado, una y otra vez, es que las cosas no van a cambiar del otro lado, por ningún motivo”.

Elena Poniatowska (París, 1932), escritora mexicana, premio Cervantes 2013.]“Tenemos agua, tenemos luz, tenemos inteligencia ante un vecino avasallador. Cárdenas nacionalizó nuestro petróleo y a través de los mexicanos más pobres recuperamos mediante tácticas migratorias tierras vendidas a los Estados Unidos: California, Texas, Nuevo México, Arizona, Utah, Colorado y Nevada. En Los Ángeles se habla más español que inglés. La segunda comunidad hispana del mundo se encuentra en Estados Unidos. El American dream de licuadoras y televisiones ejerció un poder que el corrupto y mal gobierno mexicano no supo paliar. México, con una cultura muy anterior a la de Estados Unidos se dejó nuevamente seducir por cuentas de colores. Ahora es Trump, hombre de negocios que envilece todo lo que toca en la peor forma del big business del Tío Sam. La comunidad latinoamericana es inmensa y su territorio mayor que el de los Estados Unidos, ¿no sería hora de que se uniera contra Trump?”.


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Victoria Camps (Barcelona, 1947), catedrática de Ética.  “Trump está cumpliendo todas las amenazas. Y de la forma más brutal. Su actitud necesita una fuerte reacción internacional. Se han producido respuestas en Estados Unidos. Muchos alcaldes se han negado a las posibles deportaciones de mexicanos. Esa desobediencia se justifica, es importante. Pero han de ser apoyados desde fuera. Europa tiene que actuar. Estados Unidos se está cargando sus propios principios como integrador de gente diversa. Es una comunidad muy patriótica, pero también muy diversa. Es un país de inmigración, como México, que acogió nuestro exilio. Negar al vecino, ofenderle, es una burla del débil, del que se considera inferior, y merece una reacción muy firme.

José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926), escritor, premio Cervantes 2012. “El ciudadano español que no se considere de algún modo mexicano, colombiano, chileno, es que carece de algún fecundo componente educativo. Ahora mismo, con ocasión de esos execrables agravios perpetrados por Trump contra México, mi condición de español ha incrementado fervorosamente mi modo de ser mexicano. Es decir, comparto sin reservas las acciones contra ese soez agresor”.

Un falso muro en Ciudad de México en protesta contra Donald Trump el día de su investidura. 
 (AFP)

Alberto Barrera Tyszka (Caracas, 1960), escritor. “El gran peligro con personajes como Trump es no tomárselos en serio, pensar que son inverosímiles, que nunca pueden llegar más lejos. Trump comenzó siendo un chiste y terminó en la Casa Blanca, alzando el puño y anunciando que con él empieza una nueva patria. Su trato con México no solo es absurdo sino repugnante. Pero lamentablemente tiene coherencia con sus votantes. Pensar que solo se trata de un asunto con el país vecino es ingenuo. Para Trump, México solo es la Latinoamérica más visible, la que resulta más fácil estigmatizar. Después venimos todos los demás. Todos hablamos la misma lengua que fue expulsada de la Casa Blanca. Todos somos mexicanos. El silencio —sea por apatía, por temor o por oportunismo— es una complicidad con la intolerancia y con la segregación. Otra manera de no tomarse a Trump en serio. De pensar que no irá más lejos”.

José Luis Pardo (Madrid, 1954), filósofo. “No se trata en absoluto del peligro que puedan representar para EE UU los inmigrantes que entran por su frontera sur. No se trata en absoluto de mantener la legalidad en esa frontera. No se trata ni siquiera de construir o no construir un muro. Se trata sencillamente de humillar a quien se encuentra en la posición más débil, y de convertir esa humillación en espectáculo para satisfacción de los instintos más bajos de la audiencia. Es la actitud del matón en el patio del colegio. Si el muro es el símbolo de la división, es también el emblema privilegiado del populismo: el mal está fuera, son los otros. Lo peor es que en este caso el mal está dentro, muy dentro, y se extiende hacia fuera sin respetar valla alguna —un populismo llama a otro, despertando los sentimientos anti-gringos al otro lado de la frontera—. Se trata de alimentar el malestar en lugar de aliviarlo”.

José María Guelbenzu (Madrid, 1944), escritor. “Cuando los estadounidenses eligieron como presidente a Ronald Reagan fue como contratar a un actor del Oeste. Ahora la historia se repite como farsa, ahora es un bufón el contratado. A México le debemos mucho los españoles: que esa lengua que compartimos haya creado tanto, que haya acogido a tantos de los nuestros. Y ahora se ve envuelto ese país extraordinario en una historia que no es literaria ni siquiera política, no se puede hacer ficción con eso: es un tebeo de héroes falsos. Un sarcasmo”.

Margo Glantz (Ciudad de México, 1930), escritora. “Trump es una catástrofe. Es una especie de Ángel Exterminador que solo en una semana está aniquilándolo todo. Está provocando muchos problemas dentro y fuera de EE UU. Cosas inconcebibles en una democracia como la tortura ahora se aceptan con normalidad. En los noventa celebramos la caída del muro y ahora lo tenemos a la vuelta de la esquina. El problema más grave de México son sus gobernantes y la violencia. Si a esto le sumamos Trump, a México se espera un periodo muy difícil. Ojalá sirviera para conseguir ser un país un poquito más independiente. Ojalá el Gobierno tomara medidas excepcionales para ayudar a los trabajadores que sean deportados para que se queden a trabajar aquí. Pero va a ser muy difícil que seamos más independientes porque somos un país débil y tenemos un vecino siniestro.

Alberto Fuguet (Santiago de Chile, 1964), escritor. “Podría estar una hora hablando en contra. Pero lo tomo como una oportunidad: el muro de Berlín al final se cayó. Hay que empujar el muro de Trump. Ya está habiendo movilizaciones, marchas... Me parece que ese muro llega demasiado tarde: lo tenían que haber levantado Eisenhower o Kennedy... Pero es como la homofobia. Tratar de eliminar el mundo gay es ya imposible. Y de manera similar pasará con las relaciones entre los dos países y sobre todo entre los ciudadanos de ambos lados de la frontera, que han llegado muy lejos y se han establecido una gran cantidad de vasos sanguíneos, de vínculos entre los dos países... Esos lazos económicos, sanguíneos, culturales romperán cualquier muro”.

Giuseppe Caputo (Barranquilla, Colombia, 1982), escritor. “Estuve en El Paso hace justo un mes que el muro es una reja. Y desde los EE UU echaba mensajes de bienvenida a los mexicanos. Me parece un gesto simbólico de lo porosas que son las fronteras. La visualización de ese muro nos está escandalizando, claro, como es lógico. Yo me posiciono en la línea de lo que dijo Meryl Streep en la ceremonia de los Globos de Oro, sobre la necesidad de implicación verdadera de la gente. Pero debemos ser coherentes siempre”.

Cristina Fuentes, directora internacional del Hay Festival. "A nosotros como festival nos interesa construir puentes no muros, para que fluya la libertad de expresión. En todos nuestros festivales y en especial en nuestro festival en Querétaro, en México, vamos a celebrar la gran creatividad de México y su conexión con el resto del mundo. Nuestro propósito es crear fotos de debate, de intercambio, foros que generen pensamiento crítico y pensamiento plural, bastiones de liberalismo ideológico frente al barbarismo, y celebración de la mejor literatura y pensamiento y su libre flujo".
Con información de Juan Cruz, Ferran Bono, Jacobo García, David M. Pérez y Javier Lafuente.


SERRAT: “NO ES SINO LA PRUEBA DEL MIEDO DE QUIEN LO LEVANTA"

El músico Joan Manuel Serrat (Barcelona, 1943) fue el último exiliado español en México, tierra de acogida para ciudadanos de todo tipo, políticos, artistas, profesores, que se fueron de España durante la Guerra Civil o en los años que siguieron. El cantante catalán estaba en México cuando el agonizante régimen de Franco decidió perseguirle por su actitud política con respecto a la dictadura. “Conté en una canción que prefiero los caminos a las fronteras. Y ahora no estoy viendo otra cosa que muros, fronteras, en Israel, en Ceuta, en Grecia, en Turquía”, explica el intérprete de Mediterráneo, ese himno a las patrias comunes. “En este momento el Gran Depredador ha decidido prolongar esa desgracia. Los muros son el resultado de muchas fronteras anteriores, de muchos prejuicios, de muchos miedos, de mucho egoísmo. Todo esto no ayuda a que nosotros como especie avancemos por un camino armónico. A veces me pregunto si saben los que los levantan que los muros dan a los dos lados. ¿A quién encierra la tapia, al que está a un lado o al que está al otro, al servidor o al servido? No es lo mismo que te impidan el camino cuando vas de paseo que cuando vas a ganarte el sustento. Y lo que muestra el muro, en definitiva, es incapacidad, impotencia, revela el miedo del que lo levanta. Yo confío en que, con la misma ligereza que ha mostrado el Gran Depredador para anunciarlo, con igual rapidez dé marcha atrás a esta ocurrencia vergonzosa. Fui a México en años muy difíciles para mí. Yo no tenía dónde meter la vida; allí me abrieron la casa y los brazos, y todavía me siguen tratando como a uno más, como hicieron con miles y miles de refugiados que encontraron allí cobijo. México es experto tanto en la acogida como en la emigración”.


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